El gobierno comunista de Cuba aprobó las reformas económicas más ambiciosas en 67 años mientras un apagón nacional dejó a casi 10 millones de personas sin electricidad.
El gobierno comunista de Cuba aprobó las reformas económicas más ambiciosas en 67 años mientras un apagón nacional dejó a casi 10 millones de personas sin electricidad.

La Asamblea Nacional de Cuba aprobó por unanimidad 176 reformas orientadas al mercado el 18 de junio, desmantelando el monopolio estatal sobre el comercio exterior y permitiendo la operación de bancos privados, mientras un apagón nacional evidenció la urgencia de la reestructuración económica.
"El error no fue plantear estas reformas, sino haberlas postergado", declaró el presidente Miguel Díaz-Canel ante la asamblea, citando a China y Vietnam como modelos para la transición de Cuba hacia una economía de mercado de orientación socialista.
Las reformas permiten por primera vez desde la revolución de 1959 que empresas privadas empleen a más de 100 trabajadores, autorizan a inversores extranjeros a operar sin asociaciones estatales y permiten a los cubanos poseer múltiples negocios. Los cambios se producen mientras la economía cubana se contrajo un 15% en los últimos seis años, según el Programa Mundial de Alimentos, y más de un millón de personas han huido de la isla desde 2021.
El paquete fue catalizado por la campaña de máxima presión económica de la administración Trump, incluyendo una orden ejecutiva de mayo que efectivamente cortó los envíos de petróleo venezolano tras la salida del poder de Nicolás Maduro. Cuba produce solo el 40% del combustible que necesita, y un cargamento de 730.000 barriles de un buque tanque ruso llegado a finales de marzo se agotó a finales de abril, dejando a la red eléctrica sin suministro suficiente.
Una semana de capitulación tras 67 años de planificación central
La velocidad de la aprobación —desde el anuncio hasta el aval del Comité Central y la votación en la Asamblea Nacional en una sola semana— reflejó la profundidad de la crisis. La Unión Eléctrica estatal reportó el apagón nacional el lunes, y el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, señaló que ya estaban operando microsistemas para proteger los servicios vitales. Para residentes como Lina May, de 36 años, en La Habana, el apagón significó buscar carbón para cocinar arroz. "No tenemos agua, ni gas, ni nada hasta que lo restablezcan", dijo Richard Valdés, de 40 años.
La última vez que Cuba experimentó un apagón nacional de esta magnitud fue en octubre de 2024, cuando toda la isla permaneció a oscuras durante días. Ese evento precedió a apagones rotativos que se extendieron hasta 20 horas diarias en partes del país el año pasado. El corte actual sigue a un apagón de mediados de mayo que afectó a las provincias orientales y a un apagón de mediados de marzo que golpeó a toda la isla — tres fallos totales de la red en tres meses.
Apertura de mercado sin apertura política
Las reformas desmantelan pilares de las nacionalizaciones de Fidel Castro: el monopolio estatal del comercio exterior ha desaparecido, los bancos privados pueden operar y las cadenas de comida rápida pueden establecerse en La Habana. Pero Cuba sigue siendo un estado de partido único que prohíbe el pluralismo político, prohíbe los medios independientes y reprime la disidencia. El modelo replica las reformas Doi Moi de Vietnam de 1986 y la liberalización de mercado de China posterior a 1978, ambas mantuvieron el control político unipartidista mientras generaron décadas de crecimiento económico.
Vietnam, que alguna vez dependió de las importaciones de alimentos, se convirtió en uno de los principales exportadores de arroz del mundo tras su apertura de mercado. China mantuvo un crecimiento anual promedio de aproximadamente 9,4% durante 40 años tras las Zonas Económicas Especiales de Deng Xiaoping. Si Cuba puede replicar esa trayectoria depende de la ejecución: las reformas crean las condiciones para una base económica independiente a través de bancos privados, inversión extranjera y capital de la diáspora, pero el régimen no ha dado señales de liberalización política.
Las reformas abren Cuba al capital extranjero por primera vez en más de seis décadas, lo que potencialmente desencadenaría flujos de entrada de la diáspora cubana y de empresas multinacionales que miran un mercado sin explotar de casi 10 millones de consumidores. Pero sin una resolución de la crisis de combustible —y con las sanciones de EE.UU. intensificándose— las perspectivas inmediatas siguen siendo de escasez. La próxima prueba será si el gobierno puede restablecer la estabilidad de la red eléctrica antes de que las reformas comiencen a atraer la inversión necesaria para sostenerlas.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.