Nuevas directrices de EE. UU. recomiendan hasta 1,6g de proteína diaria
En un cambio de política significativo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. publicó en enero de 2026 directrices dietéticas actualizadas que crean un viento de cola sustancial para los productores de proteínas. Las nuevas recomendaciones exigen un consumo diario de proteínas de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal, un aumento sustancial respecto a la asignación anterior de solo 0,8 gramos. Este cambio, que enfatiza los alimentos integrales y desaconseja los azúcares añadidos, beneficia directamente al negocio principal de Tyson Foods (carne de res, cerdo y pollo) al señalar un aumento a largo plazo en la demanda del consumidor.
Los volúmenes de pollo crecieron un 3,7% antes del impacto de las directrices
El negocio de Tyson ya está alineado con las preferencias cambiantes de los consumidores hacia las aves de corral. En el primer trimestre de 2026, los volúmenes de pollo de la compañía aumentaron un 3,7% interanual, mientras que su segmento de carne de res se contrajo un 7,3% debido a los rebaños de ganado históricamente pequeños. Esta tendencia apoya una previsión del USDA que predice que las aves de corral representarán aproximadamente el 50% del consumo de carne per cápita de EE. UU. para 2030. Las nuevas directrices acelerarán este cambio, ya que los canales institucionales como el Programa Nacional de Almuerzos Escolares, que sirve a casi 30 millones de niños diariamente, están obligados a adoptar los nuevos estándares ricos en proteínas.
Tyson apunta a etiquetas limpias para finales de 2025
Más allá de sus segmentos de carne cruda, Tyson Foods ha estado mejorando estratégicamente su cartera de alimentos preparados para alinearse con la preferencia de las nuevas directrices por productos menos procesados. La compañía comenzó a eliminar los colorantes sintéticos a base de petróleo de sus productos de marca a principios de 2025. En septiembre de 2025, Tyson se comprometió a eliminar el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, la sucralosa, el BHA y el dióxido de titanio de estos productos para finales de 2025. Este movimiento posiciona a la compañía para atraer a consumidores conscientes de la salud que prestan más atención a las etiquetas nutricionales. Aunque la acción ha bajado un 34% desde su máximo histórico, cotiza a aproximadamente 17 veces las ganancias estimadas para el año fiscal 2026, ofreciendo un posible punto de entrada para los inversores que buscan capitalizar la creciente demanda de proteínas.