El modelo de licencias de Wayve le da acceso a fabricantes que venden decenas de millones de vehículos al año, sorteando el enfoque de sistema cerrado de Tesla.
Wayve, con sede en Reino Unido, se ha convertido en un serio rival para Tesla y Waymo en la conducción autónoma al licenciar su "AI Driver" a Stellantis y potencialmente a Nissan, lo que le da acceso a fabricantes que venden en conjunto más de 10 millones de vehículos al año.
"No todo el mundo quiere comprar un Tesla. Nuestra oportunidad es llevar esta tecnología a todos los demás fabricantes", declaró Alex Kendall, cofundador de Wayve, al Wall Street Journal.
Stellantis, propietaria de Jeep, Dodge, Chrysler y Fiat entre más de una docena de marcas globales, ha comenzado a trabajar con Wayve. Nissan también podría adoptar el sistema. En cambio, el sistema Full Self-Driving (Supervisado) de Tesla es exclusivo de los vehículos Tesla, lo que limita su mercado potencial a aproximadamente 1,8 millones de vehículos que la empresa entregó el año pasado. Waymo, propiedad de Alphabet, opera su propia flota de robotaxis pero no ha licenciado su tecnología a otros fabricantes a gran escala.
La amenaza competitiva llega mientras Tesla enfrenta una creciente presión regulatoria. La empresa resolvió recientemente una demanda por un accidente fatal de 2023 relacionado con el FSD, y la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) ha elevado su investigación a un análisis de ingeniería, el último paso antes de una posible retirada del software que Tesla ha presentado como central para su valoración.
La ventaja de las licencias
La estrategia de Wayve refleja lo que Android de Google hizo con el iOS de Apple en los teléfonos inteligentes: ofrecer la tecnología a todos los fabricantes en lugar de mantenerla exclusiva. En teoría, Wayve y Waymo podrían ser adoptados por múltiples empresas automotrices en todo el mundo, alcanzando decenas de millones de ventas de vehículos nuevos al año. Tesla, que entregó aproximadamente 1,8 millones de vehículos en 2025, no puede igualar esa escala solo con su propia producción.
El enfoque también distribuye los costos de desarrollo entre múltiples socios. El AI Driver de Wayve utiliza un sistema de aprendizaje de extremo a extremo entrenado con datos de conducción real de las flotas de múltiples fabricantes, lo que potencialmente acelera su ciclo de mejora en comparación con el flujo de datos de fuente única de Tesla. La empresa no ha revelado su volumen de datos ni de cómputo de entrenamiento, pero sus alianzas con fabricantes que producen millones de vehículos al año sugieren una ventaja de datos con el tiempo.
El cuello de botella regulatorio
Las tres empresas enfrentan el mismo obstáculo fundamental: la aprobación gubernamental ciudad por ciudad. Tesla y Waymo operan pruebas en ciudades seleccionadas, pero ninguna jurisdicción ha aprobado ningún vehículo autónomo para la venta al público. Waymo ha registrado más de 100.000 viajes pagados en robotaxi en una sola semana en San Francisco y Phoenix, pero sigue confinada a geografías aprobadas con plazos de expansión limitados.
Persisten las preocupaciones de seguridad a pesar de la evidencia de que los sistemas autónomos podrían ser más seguros que los conductores humanos. La muerte de Johna Story en Arizona en 2023, el primer peatón fallecido conocido en relación con el FSD de Tesla, desencadenó una investigación federal que la NHTSA elevó a un análisis de ingeniería en marzo de 2026. La agencia señaló que el sistema de Tesla "no detecta y/o advierte adecuadamente al conductor en condiciones de visibilidad degradada como deslumbramiento y obstrucciones en el aire". Tesla ha indicado desde entonces que cambió las cámaras en vehículos más antiguos para abordar el problema.
Una investigación separada de la NHTSA iniciada a finales de 2025 examina informes de que el FSD se salta semáforos en rojo y se desvía hacia el carril contrario. Este mes en Texas, un Tesla chocó contra una vivienda y mató a una mujer de 76 años, y el conductor culpó al Autopilot. Tanto la NHTSA como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte han abierto investigaciones sobre ese accidente.
Para los inversores, el cálculo está cambiando. Las acciones de Tesla cotizan con una prima múltiple justificada en parte por sus ambiciones en conducción autónoma. Si el modelo de licencias de Wayve gana tracción entre los principales fabricantes, la ventaja de ser el primero de Tesla se erosiona. Stellantis y Nissan representan una producción anual combinada de más de 10 millones de vehículos, una escala que Tesla no puede igualar solo mediante la exclusividad. La cuestión es si los reguladores autorizarán algún sistema para su implementación generalizada, y con qué rapidez.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.