Las autoridades venezolanas confiscaron aproximadamente 4.000 máquinas de minería de Bitcoin en Maracay, haciendo cumplir una prohibición nacional mientras la red eléctrica del país enfrenta su mayor demanda en nueve años.
La redada, denominada 'Operación Cazador', fue un esfuerzo conjunto que involucró a la policía de investigaciones criminales de Venezuela (CICPC), unidades militares y funcionarios del Ministerio de Energía Eléctrica, incluida la viceministra Vianney Rojas. La acción tuvo lugar el 18 de mayo en la Zona Industrial de San Vicente, apenas 11 días después de que el gobierno reafirmara su prohibición de la minería digital ilegal.
Dentro de la instalación del tamaño de un almacén, las autoridades incautaron sistemas industriales de refrigeración y ventilación junto con los equipos de minería. Se estimó que la operación consumía entre ocho y 10 megavatios de potencia, un drenaje significativo para una red ya tensionada por una demanda máxima de 15.579 MW. La envejecida infraestructura eléctrica de Venezuela se ha visto plagada por años de falta de inversión y fallas de mantenimiento.
La ofensiva resalta el creciente riesgo operativo para los mineros de Bitcoin en países con redes de energía inestables. Si bien es poco probable que la incautación de 4.000 máquinas afecte el hashrate global, sirve como un indicador bajista para la viabilidad de la minería en la región. El gobierno no ha declarado si el hardware incautado será destruido o reutilizado, una cuestión con implicaciones para el mercado secundario y la participación estatal en la minería.
Una tendencia regional
Las acciones de Venezuela no están ocurriendo en el vacío. En toda América Latina, los gobiernos se están movilizando para frenar la presión que la minería clandestina de criptomonedas ejerce sobre sus redes eléctricas. El 20 de mayo, la policía brasileña en el estado de São Paulo confiscó 1.400 equipos de minería que estaban desviando un estimado de dos gigavatios-hora de electricidad de la empresa de servicios públicos local.
Si bien la minería de Bitcoin es legal en Brasil, el enfoque de las fuerzas del orden está en el robo de energía a gran escala. Del mismo modo, Paraguay también ha llevado a cabo redadas en operaciones de minería ilegal que aprovechan su barata energía hidroeléctrica. Estas acciones de cumplimiento sugieren un endurecimiento del entorno regulatorio centrado en la huella física de la minería, incluso mientras el estatus legal del comercio de activos digitales permanece intacto. Para los mineros, la tendencia señala la necesidad de reevaluar el riesgo geopolítico y priorizar las jurisdicciones con energía estable y marcos regulatorios claros.
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