El yen se debilitó por debajo de 162 frente al dólar por primera vez desde 1986, extendiendo una caída del 12,3% en 12 meses y poniendo a los operadores en alerta ante una posible intervención.
El yen se debilitó por debajo de 162 frente al dólar por primera vez desde 1986, extendiendo una caída del 12,3% en 12 meses y poniendo a los operadores en alerta ante una posible intervención.

El yen se desplomó por debajo de 162 por dólar el martes, su nivel más débil en cuatro décadas, extendiendo una tendencia bajista que ya dura cuatro trimestres consecutivos. El par USD/JPY ha ganado un 12,3% en los últimos 12 meses, y el yen se encamina a una caída del 2% solo en el segundo trimestre.
La superación del nivel de 162 pone a los operadores en máxima alerta ante una posible intervención cambiaria por parte de las autoridades japonesas. El Ministerio de Finanzas y el Banco de Japón han intervenido previamente para apoyar al yen durante episodios de fuerte depreciación, aunque el nivel desencadenante específico para la intervención nunca se ha revelado públicamente. Funcionarios japoneses han advertido repetidamente que monitorean de cerca los mercados de divisas y están listos para actuar contra movimientos especulativos.
La persistente debilidad del yen refleja el amplio diferencial de tasas de interés entre Japón y otras economías importantes. Si bien el Banco de Japón ha comenzado a normalizar su política monetaria, el ritmo ha sido gradual, manteniendo al yen como la moneda de financiación preferida para las operaciones de carry trade. Los inversores han seguido tomando préstamos en yenes para invertir en activos denominados en dólares de mayor rendimiento, manteniendo una presión vendedora constante sobre la moneda japonesa.
Consecuencias entre activos cruzados
La caída del yen se propagó por los mercados asiáticos el martes. Bitcoin cayó en las operaciones asiáticas a medida que el dólar se fortalecía de manera generalizada, y la criptomoneda más grande del mundo declinó junto con los activos de riesgo. El repunte más amplio del dólar, impulsado por la debilidad del yen, también presionó a otras monedas asiáticas, ya que un yen más débil hace que las exportaciones japonesas sean más competitivas frente a sus pares regionales.
El movimiento se produce mientras los inversores evalúan el riesgo de una depreciación desordenada del yen que podría desestabilizar los mercados financieros. Una reversión repentina en el USD/JPY, ya sea desencadenada por una intervención o por un cambio en el sentimiento macroeconómico, podría forzar un rápido desmantelamiento de las operaciones de carry trade acumuladas durante meses de posicionamiento unidireccional. Tal desmantelamiento podría desencadenar movimientos bruscos en las divisas y los activos de riesgo a nivel mundial.
La magnitud de la caída del yen ha provocado comparaciones con episodios anteriores que desencadenaron una acción oficial. Japón tiene un historial de intervenir en los mercados de divisas durante períodos de fuerte depreciación, y el Ministerio de Finanzas ordena al Banco de Japón realizar operaciones de compra de yenes. Estas intervenciones generalmente se han producido cuando el ritmo de la caída se aceleraba, más que en un nivel de precio específico, lo que hace que el momento actual sea particularmente incierto para los operadores.
El cálculo de la intervención
Las autoridades japonesas enfrentan una decisión difícil. Permitir que el yen continúe debilitándose corre el riesgo de importar inflación a través de mayores costos de importación y potencialmente desestabilizar los mercados regionales. Pero intervenir conlleva sus propios riesgos: las rondas anteriores de intervención de compra de yenes proporcionaron solo un alivio temporal, ya que el diferencial de tasas subyacente continuó presionando la moneda a la baja con el tiempo.
La efectividad de cualquier intervención dependería de si está coordinada con otros bancos centrales y si señala un cambio en el enfoque de política de Japón. Históricamente, la intervención unilateral sin un seguimiento político ha tenido dificultades para revertir tendencias arraigadas en los mercados de divisas.
Por ahora, la trayectoria del yen sigue vinculada al entorno macroeconómico más amplio. Hasta que la brecha de tasas de interés entre Estados Unidos y Japón se reduzca de manera significativa, es probable que la presión sobre el yen persista. Los mercados observarán de cerca cualquier señal de acción oficial en los próximos días.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.