Un salto inesperado en la inflación subyacente está obligando a los inversores a reconsiderar la posibilidad de una subida de tipos de la Reserva Federal en 2026, un escenario que antes se consideraba descartado.
Un salto inesperado en la inflación subyacente está obligando a los inversores a reconsiderar la posibilidad de una subida de tipos de la Reserva Federal en 2026, un escenario que antes se consideraba descartado.

(P1 - Lede)
Un informe de inflación de abril más alto de lo esperado impulsó al dólar estadounidense con fuerza frente a las principales divisas, ya que las persistentes presiones de los precios en los servicios y la alimentación aumentaron las probabilidades de que el próximo movimiento de la Reserva Federal pudiera ser una subida de tipos. El Índice de Precios al Consumo subió un 3,8 por ciento respecto al año anterior, superando las previsiones y acelerando desde el ritmo del 3,3 por ciento de marzo.
(P2 - Autoridad)
"Aunque se esperaba el repunte de la inflación general, la sorpresa al alza en la subyacente es más trascendental", dijo Seema Shah, Estratega Global Jefe de Principal Asset Management, en una nota. "Insinúa tentativamente una ampliación de las presiones de los precios, algo que la Fed será reacia a ignorar".
(P3 - Detalles)
El índice del dólar estadounidense, que mide al billete verde frente a una cesta de pares, subió un 0,4 por ciento hasta 98,30 tras el informe. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales mostraron que el IPC subyacente, que excluye los volátiles alimentos y energía, subió un 0,4 por ciento intermensual y un 2,8 por ciento anual, ambos por delante de las expectativas. El aumento de los costes de la energía, con la gasolina subiendo un 5,4 por ciento en abril, representó más del 40 por ciento del incremento general.
(P4 - Análisis)
Los datos complican el camino a seguir por la Reserva Federal, y los mercados valoran ahora en casi un 30 por ciento la probabilidad de una subida de tipos para diciembre, según la herramienta FedWatch de CME. Aunque se espera que los responsables de la política monetaria mantengan los tipos estables en su reunión de junio, la persistente inflación puede obligarles a abandonar su sesgo hacia eventuales recortes y señalar que una subida es una posibilidad real para asegurar que las expectativas de inflación no se desanclen.
(Cuerpo)
El principal motor de la cifra de inflación general fue un culpable familiar para los consumidores estadounidenses: la energía. Los precios de la gasolina han subido un 28,4 por ciento en el último año, con el promedio nacional alcanzando los 4,50 dólares el galón, según la AAA. Este aumento de los costes de la energía es una consecuencia directa de las tensiones geopolíticas que han interrumpido las cadenas de suministro mundiales.
"Los hogares estadounidenses siguen sintiendo el peso del aumento de los costes de la energía, lo que se suma al aluvión de inflación que han soportado desde la pandemia", dijo James McCann, economista senior de Edward Jones.
Sin embargo, el informe de abril mostró que las presiones de los precios se están ampliando más allá del surtidor de gasolina. El índice de alimentos en el hogar subió un 0,7 por ciento tras una caída en marzo, con los precios de la carne y las verduras subiendo notablemente. Los costes de la vivienda también continuaron su marcha ascendente, subiendo un 0,6 por ciento. Esta persistente fortaleza en los componentes subyacentes es lo que más preocupa a los observadores de la Fed.
### Suben las probabilidades de subida de tipos
Normalmente, el banco central podría ignorar un pico de precios impulsado por la energía, tratándolo como un evento puntual. Pero la fortaleza en la lectura subyacente sugiere que los mayores costes de los insumos pueden estar filtrándose en la economía en general.
“Las probabilidades de una subida de tipos en 2026, aunque todavía inferiores al 50%, están aumentando”, dijo Preston Caldwell, economista jefe de EE. UU. en Morningstar.
Este sentimiento fue compartido por otros que ven la posición de la Fed cada vez más difícil. El banco central está ahora atrapado entre sus mandatos duales de estabilidad de precios y máximo empleo, con la inflación funcionando muy por encima de su objetivo del 2 por ciento.
“No vamos a tener recortes de tipos este año, amigos”, dijo Joe Brusuelas, economista jefe de RSM, en una entrevista. “Si eres un banquero central con visión de futuro, con la conciencia tranquila, no vas a argumentar a favor de un recorte de tipos. Lo que vas a hacer es hablar de cambiar el sesgo de riesgo dentro del comunicado, estableciendo riesgos de dos caras”.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.