Un indicador clave de la inflación en el sector manufacturero de EE. UU. subió a un máximo de cuatro años en abril, ya que el conflicto en Oriente Medio interrumpe el transporte marítimo mundial y empuja a las empresas a acaparar inventario en previsión de nuevas crisis.
"El crecimiento parece estar impulsado por la preocupación más que por un aumento significativo o permanente de la demanda", señaló Paul Smith, director económico de S&P Global Market Intelligence, en una nota reciente sobre datos similares de Canadá. "Eso se debe directamente a la guerra en Oriente Medio y al consiguiente choque de precios de la energía y el suministro".
El Índice de Precios Pagados del Institute for Supply Management (ISM) saltó a 84,6, su lectura más alta desde abril de 2022. El índice, un barómetro clave de los costes de los insumos, refleja una aceleración generalizada de los precios de las materias primas y los componentes. El dato se suma a las pruebas de que las presiones inflacionistas están resurgiendo, una evolución que será vigilada de cerca por la Reserva Federal.
Este impulso inflacionista no es un fenómeno exclusivo de EE. UU. Los datos de todo el mundo muestran que los fabricantes se enfrentan a las mismas presiones. El PMI manufacturero de S&P Global de Canadá alcanzó un máximo de casi cuatro años de 53,3 en abril, y su índice de precios de los insumos subió a 64,8. En Irlanda, el PMI manufacturero de AIB subió a 54,9, el más alto desde mayo de 2022, y el informe citó "un impulso temporal a la demanda y a la creación de existencias debido al conflicto de Oriente Medio". El PMI de Japón contó una historia similar, alcanzando los 55,1 mientras las empresas almacenaban mercancías.
Cadenas de suministro mundiales bajo presión
El factor común es el conflicto que enfrenta desde hace dos meses a EE. UU. e Israel con Irán, y que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, un canal crítico para el comercio mundial. El cuello de botella, que afecta al 20 por ciento de los suministros mundiales de petróleo y gas, ha disparado los costes de la energía y el transporte. Los fabricantes, temiendo interrupciones prolongadas, se apresuran a acumular inventarios, lo que genera un aumento de la demanda que empuja los precios al alza. Esta compra precautoria está creando un impulso temporal, y probablemente insostenible, en la actividad manufacturera.
Estos acontecimientos complican las perspectivas de los bancos centrales. El Banco de Canadá ya ha declarado que podría tener que responder con subidas de tipos si los altos precios del petróleo siguen alimentando la inflación. Los últimos datos del ISM darán sin duda a los miembros más duros (hawkish) de la Reserva Federal más argumentos para defender el mantenimiento de los tipos de interés elevados durante más tiempo, o incluso para considerar un mayor endurecimiento. El mercado descuenta ahora una menor probabilidad de recortes de tipos este año, ya que la inflación resulta ser más persistente de lo previsto anteriormente.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.