El presidente chino Xi Jinping y el presidente estadounidense Donald Trump acordaron establecer una “relación de estabilidad estratégica constructiva” como una nueva base para los vínculos bilaterales, tras una cumbre de alto nivel en Pekín el 14 de mayo. El marco tiene como objetivo reducir el riesgo geopolítico y la incertidumbre entre las dos economías más grandes del mundo, calmando potencialmente los temores de los inversores ante una escalada de las guerras comerciales. "El presidente Trump y yo acordamos construir una 'relación de estabilidad estratégica constructiva' como el nuevo posicionamiento para las relaciones sino-estadounidenses", dijo Xi tras las conversaciones en el Gran Salón del Pueblo, según informes de los medios estatales. El acuerdo se produce durante una visita de varios días del presidente Trump, acompañado por una delegación que incluye al secretario de Estado Marco Rubio y al secretario del Tesoro Scott Bessent. Las discusiones también han cubierto temas polémicos como las ventas de armas de EE. UU. a Taiwán, los desequilibrios comerciales y la guerra en curso en Irán. Si bien el nuevo marco sugiere un paso cualitativo hacia adelante, la última vez que las dos potencias intentaron un reinicio importante en 2021, el índice Shanghai Composite registró un breve repunte del 2 % antes de ceder las ganancias en una semana al no materializarse acciones políticas específicas. Se espera que las conversaciones aborden las preocupaciones de China sobre un paquete de armas estadounidense previsto de 11.000 millones de dólares para Taiwán, una isla democrática que Pekín reclama como territorio propio. Los funcionarios chinos han advertido previamente que un mal manejo del tema de Taiwán podría llevar a "enfrentamientos". Por su parte, EE. UU. busca un mayor acceso a los mercados chinos para las empresas estadounidenses y una extensión de un acuerdo que garantice la exportación continua de minerales de tierras raras por parte de China. La Casa Blanca también está presionando por una nueva Junta de Comercio para abordar las disputas comerciales. Una relación estable sería una señal alcista para los mercados, beneficiando probablemente a las corporaciones multinacionales y a los índices globales que se han visto obstaculizados por la incertidumbre comercial. Sin embargo, la verdadera prueba será si el nuevo marco se traduce en cambios de política concretos en temas sensibles como los aranceles y las transferencias de tecnología. El siguiente indicador clave será el resultado del té y el almuerzo de trabajo programados para el viernes, donde los anuncios sobre compras agrícolas, incluidos la soja y la carne de vacuno de EE. UU., podrían proporcionar una medida tangible del progreso. Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.