El ejército estadounidense ha convertido una táctica utilizada por los contrabandistas iraníes en una operación encubierta para mantener en movimiento las exportaciones de energía del Golfo tras semanas de interrupción regional.
El Pentágono ha supervisado decenas de transferencias secretas de petróleo de barco a barco en el Golfo, desplegando drones aéreos y acuáticos, así como helicópteros, para guiar convoyes de petroleros hacia buques de espera, según personas familiarizadas con la operación. El método refleja una técnica empleada durante mucho tiempo por las redes iraníes para evadir sanciones y mover crudo bajo el radar.
"Estados Unidos está utilizando efectivamente el mismo manual que los contrabandistas iraníes han empleado durante años, solo que a la inversa", dijo Helima Croft, jefa de estrategia global de materias primas en RBC Capital Markets. "Esto subraya hasta dónde está dispuesto a llegar Washington para evitar una crisis de suministro".
La operación se produce tras semanas de intensa actividad militar en la región. Estados Unidos e Irán acordaron recientemente detener las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, un acuerdo que hizo caer los precios del crudo mientras los operadores descontaban el restablecimiento de los flujos a través del punto de estrangulamiento que maneja aproximadamente una quinta parte del consumo mundial diario de petróleo. Sin embargo, los navieros siguen siendo cautelosos respecto al tránsito por el estrecho, y algunos aún buscan garantías de seguridad adicionales antes de reanudar las rutas normales.
Lo que está en juego es la estabilidad de los mercados globales de petróleo en un momento en que los inventarios ya están ajustados. Las transferencias encubiertas proporcionan una solución provisional, asegurando que el crudo llegue a los compradores internacionales incluso mientras los canales de transporte formales permanecen parcialmente interrumpidos. Si la reapertura de Ormuz se mantiene, la operación podría concluir. Si no, Estados Unidos ha demostrado que puede sostener una cadena logística alternativa, construida precisamente sobre las tácticas que alguna vez buscó desmantelar.
La última vez que el estrecho enfrentó un cierre prolongado, durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, Estados Unidos lanzó la Operación Earnest Will, reabanderando petroleros kuwaitíes bajo pabellón estadounidense para protegerlos de ataques. El enfoque actual, por el contrario, se basa en el ocultamiento en lugar de la escolta naval, reflejando tanto la evolución de la tecnología de drones como la sensibilidad política de una presencia militar visible en el Golfo.
Para los mercados petroleros, la pregunta inmediata es qué tan rápido se reanudará el tráfico completo por Ormuz. El crudo Brent ya ha descontado una importante liberación de la prima de riesgo tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero cualquier revés en su implementación podría revertir esas ganancias. Los operadores están observando si el primer gran petrolero completa un tránsito completo sin incidentes como señal de que las operaciones normales se han reanudado.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.