Donald Trump ha lanzado un duro ultimátum a Oriente Medio: normalizar las relaciones con Israel o enfrentar las consecuencias del colapso del acuerdo con Irán, un movimiento que inyecta una nueva y significativa volatilidad en la región.
El expresidente de EE. UU. Donald Trump exigió el 25 de mayo que al menos siete naciones de Oriente Medio, incluidas Arabia Saudita y Qatar, normalicen sus relaciones con Israel, vinculando explícitamente la medida al éxito de las negociaciones en curso entre EE. UU. e Irán y amenazando con una acción militar si las conversaciones fracasan. La declaración, realizada en redes sociales, eleva drásticamente las apuestas en el acto de equilibrio diplomático actual en uno de los corredores energéticos más críticos del mundo.
"Todos estos países deben, al menos, firmar simultáneamente los Acuerdos de Abraham", afirmó Trump, refiriéndose a las llamadas que afirmó haber tenido con líderes de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Egipto, Jordania y Bahrein, así como con el jefe del ejército de Pakistán. Añadió que, si bien "uno o dos países podrían tener una razón para no hacerlo, lo cual es aceptable... la mayoría debería estar lista".
La demanda se dirige directamente a potencias regionales importantes como Arabia Saudita y Qatar, que aún no han establecido vínculos diplomáticos formales con Israel. El ultimátum vincula dos de las vías diplomáticas más sensibles de la región: el esfuerzo liderado por EE. UU. para contener el programa nuclear de Irán y el proceso de normalización árabe-israelí. Un fracaso en las conversaciones con Irán, advirtió Trump, conduciría a un ataque "más grande y más poderoso que antes".
La declaración inyecta una nueva capa de incertidumbre en los mercados energéticos globales, ya que el aumento del riesgo geopolítico en Oriente Medio podría impulsar los precios del crudo Brent por encima de sus niveles actuales de cerca de 80 dólares por barril. Para los inversores, esto se traduce en una posible huida hacia la seguridad, lo que podría beneficiar a activos como el oro y el dólar estadounidense, al tiempo que aumenta la volatilidad de las acciones y beneficia potencialmente a los valores relacionados con la defensa.
Una nueva condición para la diplomacia con Irán
La declaración de Trump busca efectivamente fusionar dos de sus iniciativas emblemáticas de política exterior. Los Acuerdos de Abraham, mediado por su administración en 2020, permitieron que los EAU, Bahrein, Marruecos y Sudán normalizaran sus relaciones con Israel. Su nueva demanda ampliaría significativamente ese círculo, presionando a países que históricamente han sido más cautelosos en su enfoque hacia Israel, citando a menudo la cuestión palestina como una condición previa.
La lista de países mencionados es notable. Si bien los EAU y Bahrein ya son signatarios, la inclusión de Arabia Saudita es el premio más significativo. El Reino ha mantenido que es necesario un camino hacia un Estado palestino antes de reconocer formalmente a Israel. Qatar, un mediador clave en varios conflictos regionales, y Pakistán, una importante nación musulmana no árabe, también se han mantenido al margen. La publicación de Trump pidió específicamente que "Arabia Saudita y Qatar firmen de inmediato", y que otros los sigan.
Al convertir esto en una condición para un "gran acuerdo" con Irán, Trump está creando una compleja ecuación geopolítica. Obliga a los actores regionales a sopesar su relación con Israel frente a la posibilidad de un renovado compromiso diplomático con Irán o un conflicto militar de gran envergadura.
Los mercados se preparan para una mayor volatilidad
El impacto inmediato de las declaraciones políticas en el mercado puede ser fugaz, pero el ultimátum de Trump establece una nueva base de riesgo en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico por el que pasa aproximadamente el 21% del consumo mundial de líquidos de petróleo, limita con Irán y Omán. Cualquier indicio de conflicto militar en la región suele añadir una prima de riesgo a los precios del petróleo. La última gran escalada a mediados de 2019 hizo que los futuros del crudo Brent subieran más del 10% en cuestión de días.
Los analistas estarán atentos a las señales de que esta tensión se esté descontando en el mercado. Esto podría manifestarse como un aumento de la pendiente de la curva de futuros del petróleo, un incremento del Índice de Volatilidad CBOE (VIX) o una ampliación de los swaps de incumplimiento crediticio para los soberanos regionales. La declaración también podría impulsar una huida hacia activos refugio tradicionales. El oro, que a menudo sube ante la incertidumbre geopolítica, podría ver un renovado interés de compra, al igual que el dólar estadounidense.
Por el contrario, los mercados de valores, que ya navegan en un entorno macroeconómico complejo, enfrentarían otro viento en contra. El aumento de los costes energéticos podría exacerbar las presiones inflacionistas, mientras que la incertidumbre general podría lastrar el sentimiento de los inversores y la inversión corporativa en la región y fuera de ella. No obstante, las acciones del sector de defensa podrían experimentar una subida a medida que los inversores descuenten una mayor probabilidad de conflicto.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.