El rally primaveral de Wall Street ha llevado al S&P 500 a un nuevo récord, pero los inversores minoristas siguen al margen.
El S&P 500 alcanzó un nuevo récord el miércoles, extendiendo un rally primaveral que ha desafiado los riesgos de guerra con Irán, mientras las compras institucionales superaron la participación minorista.
"Los mercados de valores han descontado en gran medida los escenarios más pesimistas de una guerra con Irán y la dirección del viaje sigue siendo positiva, pero los riesgos de inflación siguen siendo el foco", dijo Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management.
El rally se ha concentrado en los valores tecnológicos de megacapitalización, lo que deja una participación en el mercado más amplia muy reducida. La confianza del consumidor ha disminuido a medida que los precios de la gasolina se disparan, mientras que los balances de los hogares siguen siendo frágiles bajo el peso del alza de las tasas a largo plazo. Las ganancias del S&P 500 han sido impulsadas en gran medida por los flujos institucionales, mientras que el dinero minorista se ha mantenido mayormente al margen.
La divergencia entre el impulso de Wall Street y la cautela del público general crea un mercado de dos niveles. Si las tensiones geopolíticas se intensifican, la falta de participación minorista podría amplificar las caídas, mientras que una llegada tardía de los inversores minoristas señalaría un posible techo del mercado.
La escasa amplitud del rally ha provocado comparaciones con picos de mercado anteriores. Las ganancias se han concentrado en un puñado de valores tecnológicos de megacapitalización, y el S&P 500 de igual ponderación ha quedado muy rezagado respecto al índice ponderado por capitalización de mercado esta primavera. Los sectores de energía y defensivos han quedado rezagados mientras los inversores rotan hacia valores de crecimiento, apostando a que la Reserva Federal recortará las tasas a finales de este año.
Los rendimientos del Tesoro han subido a medida que las expectativas de inflación aumentan, con el rendimiento del bono a 10 años escalando debido a los datos de precios rígidos y los elevados costos energéticos. El dólar se ha fortalecido, aumentando la presión sobre las acciones de mercados emergentes y las materias primas cotizadas en la divisa estadounidense.
Para los inversores minoristas, el cálculo es más personal. El disparo de los precios de la gasolina ha reducido los presupuestos familiares, mientras que la confianza del consumidor ha caído a niveles que históricamente preceden a las caídas del mercado. El efecto riqueza derivado del alza de los precios de las acciones aún no se ha traducido en compras minoristas generalizadas, un patrón que, según los estrategas, podría persistir hasta que la inflación muestre señales más claras de moderación.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.