(Bloomberg) -- El Pentágono está avanzando en la remodelación de su arsenal de misiles, adjudicando contratos para más de 10.000 misiles de crucero e hipersónicos de bajo coste a una nueva generación de empresas tecnológicas de defensa, entre ellas Anduril Industries y Leidos, en un giro estratégico para alejarse de las municiones costosas y de producción lenta.
"Se trata de construir el arsenal de la libertad, pero hay que ser capaces de hacerlo a una velocidad y escala que sean relevantes", afirmó el presidente de Anduril, Christian Brose, en 'Varney & Co.' el 15 de mayo. "El objetivo aquí es conseguir un número muy grande de municiones que sean también mucho más autónomas y capaces".
El nuevo programa incluye acuerdos para que Anduril suministre anualmente 1.000 de sus misiles de crucero Barracuda equipados con IA, mientras que Leidos está programada para producir 3.000 misiles de crucero al año. El desarrollador hipersónico Castelion también consiguió un contrato para al menos 500 de sus misiles Blackbeard al año, con el objetivo de alcanzar los 12.000 en cinco años. El Pentágono tiene previsto abastecerse de cuatro proveedores para el programa de 10.000 misiles de crucero contenedorizados a partir de 2027.
Este nuevo enfoque prioriza una ventaja cuantitativa masiva, apuntando a precios que son una fracción de los sistemas actuales. Anduril se ha fijado un coste inferior a 150.000 dólares para su misil, frente al precio aproximado de 2 millones de dólares de un misil de crucero Tomahawk fabricado por Raytheon. Este cambio aborda directamente los elevados costes y las limitadas existencias que se han convertido en una preocupación crítica para los planificadores militares estadounidenses.
Un nuevo modelo para las municiones
Los contratos representan una validación importante del modelo de negocio de empresas como Anduril, que utilizan capital riesgo para financiar la investigación y el desarrollo por adelantado, en lugar de depender de los contratos gubernamentales tradicionales de coste más margen. Esto les permite desarrollar productos más rápido y a menor coste, alterando la industria de defensa establecida.
"Estamos rompiendo el modelo tradicional de la industria de defensa", afirmó Brose. Al invertir su propio capital, Anduril pretende ofrecer capacidades que no solo sean más baratas, sino que también estén listas para el combate mucho más rápido que los ciclos de desarrollo de varios años comunes en los principales programas del Pentagone. Este enfoque presiona a gigantes de la defensa como Raytheon y Lockheed Martin, cuyos modelos de negocio se basan en sistemas de alto coste y alto margen.
El 'Arsenal de la Libertad' reimaginado
La denominación del programa como "arsenal de la libertad" invoca explícitamente la producción masiva de armamento en la Segunda Guerra Mundial. El imperativo estratégico es construir un depósito profundo y asequible de armas de largo alcance para un posible conflicto a gran escala. El concepto de sistemas de misiles contenedorizados y desechables permite una amplia distribución y despliegue desde diversas plataformas, aumentando la complejidad para un adversario.
Para los inversores, estas adjudicaciones señalan un cambio claro en las prioridades de gasto del Pentágono hacia sistemas escalables, autónomos y desechables. Es probable que el éxito de Anduril, Leidos y Castelion a la hora de conseguir estos contratos de producción a gran escala aumente el interés de los inversores en el sector de la tecnología de defensa, creando nuevas dinámicas competitivas y presionando a los actores tradicionales para que se adapten o se arriesguen a perder cuota de mercado.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.