Más de 40 países se han comprometido formalmente a adquirir Bitcoin para sus balances nacionales, un hecho que podría redefinir la forma en que las entidades soberanas tratan los activos digitales.
Más de 40 países se han comprometido a añadir Bitcoin a sus balances nacionales, según John D'Agostino, Director de Estrategia Institucional de Coinbase, quien reveló el dato en una entrevista con CNBC. El movimiento supone una escalada significativa en la adopción soberana de la criptomoneda de mayor capitalización de mercado.
"Más de 40 países se han comprometido a adquirir Bitcoin para sus balances nacionales", declaró D'Agostino, calificando la tendencia como una señal de crecimiento constante en la adopción institucional. Señaló que las normas contables actuales clasifican al Bitcoin como un activo no financiero no producido, lo que sugiere que los reguladores podrían necesitar crear una categorización alternativa para las tenencias soberanas, en lugar de tratarlas como reservas tradicionales.
Solo un puñado de naciones han declarado públicamente sus tenencias de Bitcoin hasta la fecha. El Salvador posee aproximadamente 5.700 Bitcoins tras adoptar el activo como moneda de curso legal en 2021, mientras que Bután ha acumulado Bitcoin a través de sus operaciones mineras estatales. El compromiso de más de 40 países —la mayoría de los cuales no han sido nombrados— sugiere que existe una ola mucho más amplia de acumulación soberana en curso tras bambalinas.
Por qué la acumulación soberana es importante ahora
Este anuncio se produce en medio de un intenso debate sobre el papel del Bitcoin en las economías nacionales. Si tan solo una fracción de los países comprometidos cumple su palabra, la presión de compra agregada podría reducir significativamente la oferta disponible en los exchanges. Los tenedores soberanos suelen adoptar un enfoque a largo plazo, lo que significa que las monedas adquiridas para los balances nacionales difícilmente volverán a circular rápidamente.
Este cambio también genera una dinámica competitiva entre naciones. Los países que se muevan primero podrían adquirir Bitcoin a precios promedio más bajos, mientras que los rezagados corren el riesgo de comprar en un mercado donde la demanda soberana ya ha elevado los precios. Esto refleja el patrón observado en las reservas estratégicas de materias primas, donde las naciones acumulan recursos considerados críticos para la seguridad económica nacional.
Implicaciones regulatorias y contables
La clasificación del Bitcoin en los balances nacionales sigue siendo un obstáculo clave. Según las normas contables internacionales vigentes, el Bitcoin se categoriza como un activo no financiero no producido, una designación que limita su tratamiento en los cálculos de reservas. Los comentarios de D'Agostino sugieren un impulso hacia una reclasificación que permita a las entidades soberanas mantener Bitcoin de forma similar al oro o las reservas en divisas.
Cualquier cambio en el tratamiento contable podría tener efectos en cascada. Si el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial ajustan sus directrices para incluir al Bitcoin como activo de reserva, se eliminaría una barrera importante para los bancos centrales y los fondos soberanos que han estado limitados por las normas actuales.
Qué vigilar a continuación
Los participantes del mercado deben estar atentos a las confirmaciones oficiales de los países mencionados por D'Agostino. Sin naciones identificadas ni acuerdos firmados, el compromiso sigue siendo una afirmación no verificada —aunque la posición de la fuente en un exchange importante le otorga credibilidad—. Cualquier divulgación pública de compras por parte de una economía del G20 supondría una escalada significativa respecto al grupo actual de naciones más pequeñas.
El hecho también plantea interrogantes sobre cómo responderán Estados Unidos y otras grandes economías. Si la adopción soberana se acelera, los marcos regulatorios a nivel mundial podrían orientarse a considerar el Bitcoin como un activo estratégico, creando un círculo virtuoso que legitime aún más esta clase de activos para compradores institucionales y estatales.
Este artículo es únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.