(P1) Una fuerte escalada en la retórica del expresidente de EE. UU. Donald Trump, quien amenazó con golpear a Irán “extremadamente fuerte”, hizo que los precios del petróleo subieran más del 3% el 2 de abril y empujó a los mercados bursátiles mundiales a un modo de aversión al riesgo. Los comentarios revirtieron el optimismo previo del mercado e introdujeron una incertidumbre significativa en el panorama geopolítico.
(P2) "Este es un brote clásico de riesgo geopolítico, y la reacción del mercado es, en consecuencia, rápida y previsible", dijo un analista geopolítico. "La huida inmediata hacia la seguridad y el repunte del petróleo reflejan que el mercado está descontando una probabilidad no trivial de una confrontación militar directa que podría interrumpir los suministros energéticos mundiales".
(P3) Los futuros del crudo Brent saltaron un 3,5% para cotizar por encima de los 85 dólares el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) experimentó una subida similar. En los mercados de renta variable, el Nikkei 225 de Japón cayó un 1,2%, el índice Hang Seng de Hong Kong bajó un 1,5% y los futuros de las acciones de EE. UU. apuntaban a una apertura a la baja en Wall Street. Los activos refugio subieron, con el oro escalando un 1% y el dólar estadounidense fortaleciéndose frente a una cesta de monedas.
(P4) La pregunta clave para los mercados ahora es si se trata de una revalorización temporal del riesgo o del comienzo de un período sostenido de mayor volatilidad. Un conflicto prolongado podría amenazar el 21% del comercio mundial de petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz, lo que potencialmente llevaría los precios del crudo por encima de los 100 dólares el barril y añadiría una presión significativa a un panorama de inflación global que ya está complicando la política de los bancos centrales.
Este último brote recuerda a periodos anteriores de tensiones elevadas entre EE. UU. e Irán, que sistemáticamente han provocado picos a corto plazo en los precios de la energía. Sin embargo, con las economías mundiales aún navegando por una recuperación delicada, un choque petrolero sostenido podría tener consecuencias más graves que en el pasado. La escalada pone en riesgo los beneficios corporativos y el rendimiento del mercado de valores, ya que los mayores costes de los insumos y las preocupaciones por la inflación pesan sobre el sentimiento de los inversores. Los inversores podrían trasladar cada vez más su capital de las acciones a activos refugio como el oro y los bonos gubernamentales si la situación se deteriora.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.