Nordea Bank espera que el euro se fortalezca hasta 1,25 dólares a finales de año, argumentando que el reciente repunte del dólar carece del respaldo fundamental para mantenerse.
Nordea Bank espera que el euro se fortalezca hasta 1,25 dólares a finales de año, argumentando que el reciente repunte del dólar carece del respaldo fundamental para mantenerse.

Nordea Bank espera que el euro se fortalezca hasta 1,25 dólares a finales de año, argumentando que el reciente repunte del dólar carece del respaldo fundamental para mantenerse.
El euro cotizó cerca de 1,16 dólares el miércoles, ya que un dólar firme y una renovada cautela sobre las perspectivas de la zona euro pesaron sobre la moneda única, aunque Nordea Bank afirmó que las ganancias del billete verde resultarán temporales y pronosticó que el par alcance 1,25 a finales de 2026.
"El actual repunte del dólar no es sostenible dada la divergencia en la determinación de los bancos centrales sobre la inflación", señalaron los analistas de Nordea en una nota de investigación publicada el jueves. El objetivo de fin de año del banco de 1,25 implica un avance del 8% desde los niveles actuales.
Nordea espera que el Banco Central Europeo muestre una determinación mayor que la Reserva Federal para combatir la inflación, con su escenario base que no proyecta subidas de tipos por parte de la Fed. Esa divergencia impulsaría los tipos de interés reales en contra del dólar con el tiempo, según el banco, ya que el BCE mantiene una postura más restrictiva mientras la Fed permanece en pausa. Los altos precios de la energía seguirán actuando como un freno para el crecimiento de la zona euro a corto plazo, creando el riesgo de nuevas pérdidas a corto plazo para la moneda única antes de que se consolide el giro a medio plazo.
El pronóstico tiene implicaciones significativas en todas las clases de activos. Un euro a 1,25 dólares reduciría el valor en dólares de las ganancias de las empresas multinacionales estadounidenses, presionaría a las monedas de mercados emergentes que se endeudan en dólares y alteraría el atractivo relativo de los activos de renta fija de la zona euro frente a los de Estados Unidos. Nordea también señaló su preocupación por la trayectoria fiscal de Estados Unidos, advirtiendo que un aumento en la emisión de bonos podría avivar los temores del mercado sobre la tenencia de bonos del Tesoro, una dinámica que, aunque teóricamente respalda los rendimientos, podría terminar socavando al dólar si se intensifican las preocupaciones sobre el déficit. La advertencia del banco se hace eco de un debate creciente entre los estrategas de divisas sobre si la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos se está convirtiendo en un lastre estructural para el billete verde.
Los riesgos geopolíticos nublan las perspectivas a corto plazo
La evolución geopolítica seguirá siendo un factor clave a corto plazo, particularmente si los mercados están subestimando las posibles consecuencias económicas, señaló Nordea. Una caída en el apetito por el riesgo y unos mercados de renta variable más débiles podrían impulsar nuevas ganancias del dólar a corto plazo, retrasando la recuperación prevista del euro. El banco advirtió que los mercados podrían estar descontando una visión excesivamente benigna de los riesgos geopolíticos, dejando al euro vulnerable a cambios repentinos en el sentimiento.
Si esos riesgos se materializan, el dólar podría atraer un mayor respaldo como activo refugio a corto plazo, poniendo a prueba la resiliencia del euro antes de que los impulsores fundamentales que cita Nordea —la divergencia de políticas de los bancos centrales y las preocupaciones fiscales de Estados Unidos— se reafirmen. Esto crea una perspectiva en dos fases para la moneda única: riesgo bajista a corto plazo seguido de una recuperación a medio plazo a medida que los fundamentos macroeconómicos se reafirmen.
La divergencia de los bancos centrales como motor principal
El núcleo de la tesis de Nordea se basa en la trayectoria política esperada de los dos bancos centrales. El BCE, en opinión del banco, mantendrá una postura más agresiva sobre la inflación que la Fed, de la que Nordea espera que mantenga los tipos sin cambios. Esta divergencia de políticas desplazaría los diferenciales de tipos de interés reales a favor del euro, proporcionando un viento de cola sostenido para la moneda única durante el resto del año.
El pronóstico de Nordea lo sitúa entre las previsiones más alcistas para el euro en 2026. Un movimiento hasta 1,25 supondría una reversión significativa desde los niveles actuales cercanos a 1,16, donde la moneda única ha tenido dificultades mientras el dólar recibía el apoyo de los flujos de refugio seguro y las reservas sobre la trayectoria de crecimiento de la zona euro. El camino del euro dependerá de si el BCE cumple con una respuesta inflacionaria más agresiva que la Fed, una apuesta que va en contra del impulso alcista del dólar a corto plazo, pero que se alinea con el panorama fundamental a medio plazo que el banco ha trazado.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.