El nuevo thriller de formato screenlife “LifeHack” presenta una frenética historia de atracos de alta tecnología para la era digital, siguiendo a cuatro hackers adolescentes mientras intentan robar 25 millones de dólares en criptomonedas a un multimillonario. La película, del debutante guionista y director irlandés Ronan Corrigan, está siendo llamada un “'Ocean’s Eleven' para la Generación Z”, moviéndose a un ritmo vertiginoso a través de un collage de pantallas de teléfonos, ordenadores portátiles y cámaras web que refleja las vidas siempre conectadas de sus protagonistas.
“El espectador que se acerque sin expectativas pensará, primero: esto es bueno. Luego: no, esto es excelente”, escribió Kyle Smith en The Wall Street Journal. Muchos cineastas han intentado y fracasado en hacer que los ciberthrillers sean emocionantes, pero Smith dice que Corrigan lo logra, haciendo que la acción en pantalla de hacer clic en cuadros y explorar menús sea tan emocionante como las acrobacias en una película de acción tradicional.
La trama se centra en Kyle (Georgie Farmer), un hacker británico de 17 años que lidera un grupo disperso de amigos en línea, incluidos Alex (Yasmin Finney), Petey (James Scholz) y Sid (Roman Hayeck-Green). Por capricho, deciden atacar al odioso multimillonario tecnológico Don Heard (Charlie Creed-Miles) hackeando las redes sociales de su hija influencer, Lindsey (Jessica Reynolds), para obtener acceso a su billetera criptográfica. La película es la última de una serie de películas "screenlife" producidas por Timur Bekmambetov, quien también respaldó películas similares como “Searching” y “Unfriended”.
Si bien la ejecución técnica y el ritmo rápido de la película han ganado elogios, su valor fundamental reside en su exploración del ciber-vigilantismo moderno y la moralidad ambigua de sus antihéroes de la Generación Z. La película sirve como una reflexión cultural sobre cómo se perciben el hackeo y la intrusión digital en una era en la que los datos personales son omnipresentes de forma pública. Para los observadores de la industria de la ciberseguridad, "LifeHack" proporciona un estudio de caso ficticio, pero resonante, sobre la ingeniería social y las vulnerabilidades inherentes a los sistemas que, como señala un personaje, son manejados en última instancia por personas.
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