El desplome del 30% de Microsoft Corp. desde máximos históricos hasta un mínimo de 52 semanas marca el mayor ajuste de cuentas para la tesis de inteligencia artificial de las grandes tecnológicas desde que comenzó el auge de ChatGPT.
Las acciones de Microsoft cayeron más de un 30% desde su récord histórico alcanzado hace aproximadamente un año, tocando su nivel más bajo desde junio de 2025 el pasado 26 de junio. El declive ha borrado cientos de miles de millones de dólares en valor de mercado y ha planteado interrogantes sobre si la construcción de infraestructura de IA puede generar retornos con la suficiente rapidez para justificar el gasto.
"El mercado está cuestionando el cronograma de monetización de la IA a una escala que no habíamos visto antes", afirmó Keith Weiss, analista de Morgan Stanley que cubre Microsoft. "Los inversores quieren ver una aceleración de los ingresos provenientes de productos de IA, no solo compromisos de gasto de capital".
La liquidación ha sido generalizada entre las empresas tecnológicas de megacapitalización. La caída de Microsoft se produce en un momento en que los denominados hiperescaladores —incluyendo Google de Alphabet Inc., Amazon.com Inc. y la propia Microsoft— han comprometido aproximadamente 700.000 millones de dólares a la construcción de centros de datos de IA este año, según estimaciones de la industria citadas por Citi Research. Ese gasto, aunque beneficioso para los fabricantes de chips y proveedores de infraestructura, se ha convertido en una fuente de ansiedad para los inversores de renta variable que cuestionan el período de recuperación de la inversión.
El retroceso de Microsoft desde su pico refleja una reevaluación más amplia de las valoraciones relacionadas con la IA en todo el sector tecnológico. El negocio en la nube de la compañía, Azure, ha sido el vehículo principal de su estrategia de monetización de la IA, con productos como Copilot y la integración de OpenAI impulsando la adopción por parte de los clientes. Sin embargo, los resultados trimestrales han mostrado que la contribución de ingresos de los servicios de IA sigue siendo modesta en relación con la escala de la inversión.
El mínimo de 52 semanas representa un nivel técnico crítico para Microsoft. La acción no había cotizado en estos niveles desde mediados de 2025, antes de que la primera ola de optimismo por la IA llevara a los títulos a sucesivos récords. El declive ha llevado el múltiplo precio-beneficio forward de Microsoft por debajo de su promedio de cinco años, según datos recopilados por Bloomberg, lo que sugiere que el mercado está descontando un crecimiento más lento.
Los competidores enfrentan un escrutinio similar. Alphabet y Amazon también han visto sus acciones bajo presión mientras los inversores analizan el gasto relacionado con la IA frente a los ingresos a corto plazo. Meta Platforms Inc., que ha sido uno de los mayores gastadores en IA en relación con su base de ingresos, ha enfrentado un escepticismo particular en torno a su trayectoria de gasto de capital.
La implicación más amplia se extiende más allá de las acciones individuales. Si Microsoft —la segunda empresa más grande del S&P 500 por capitalización de mercado— no logra convencer a los inversores de que el gasto en IA se traducirá en crecimiento de ganancias, todo el sector de la IA podría enfrentar un prolongado reajuste de precios. El próximo catalizador llegará a finales de este mes, cuando Microsoft presente los resultados del cuarto trimestre fiscal, donde las tasas de crecimiento de Azure y las revelaciones de ingresos por IA serán el foco principal.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.