El récord de $74,000 millones de Japón en intervenciones no logró detener la caída del yen a un mínimo de 40 años, exponiendo los límites de la acción unilateral en el mercado de divisas frente a la política de tasas de la Reserva Federal.
El récord de $74,000 millones de Japón en intervenciones no logró detener la caída del yen a un mínimo de 40 años, exponiendo los límites de la acción unilateral en el mercado de divisas frente a la política de tasas de la Reserva Federal.

El Ministerio de Finanzas de Japón gastó $74,000 millones comprando yenes en junio, la mayor intervención registrada, pero la moneda aún tocó los 162 por dólar —su nivel más débil desde 1986— ya que la postura elevada de las tasas de la Reserva Federal superó los esfuerzos oficiales.
"La intervención puede frenar el ritmo de la depreciación, pero no puede revertir un diferencial de tipos de 400 puntos básicos", afirmó Tetsuya Yamashita, estratega jefe para Japón de Mizuho Securities. "La verdadera batalla es con la Fed".
La brecha de rendimiento entre los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años y los bonos del gobierno japonés se amplió a 330 puntos básicos en junio, frente a los 280 puntos básicos a principios de 2026, lo que sostuvo la demanda del dólar frente al yen. La moneda japonesa ha perdido más del 12% frente al billete verde este año, lo que la convierte en la de peor rendimiento entre las divisas del Grupo de los Diez. La intervención, realizada durante varios días a finales de junio, superó el récord anterior de $62,000 millones gastados en septiembre de 2022.
Sin una reducción del diferencial de tipos entre Estados Unidos y Japón, nuevas intervenciones corren el riesgo de agotar los $1.2 billones en reservas extranjeras de Japón sin lograr un piso duradero para el yen. La próxima decisión de política del Banco de Japón el 31 de julio será seguida de cerca ante cualquier señal de subidas de tasas, mientras que se espera que la reunión de la Fed del 29 y 30 de julio mantenga las tasas sin cambios en el 5.25% al 5.5%, donde han permanecido desde julio de 2023. Los mercados de OIS actualmente valoran una probabilidad del 68% de que la Fed mantenga las tasas hasta septiembre.
La magnitud de la intervención de Japón subraya el desafío que enfrentan los responsables políticos en Tokio. A 162 por dólar, el yen se ha debilitado más allá de los niveles que previamente desencadenaron acciones coordinadas con las autoridades estadounidenses y europeas. En 2022, Japón intervino tres veces entre septiembre y octubre, gastando un total de $75,000 millones, antes de que el yen se estabilizara cerca de 150.
La última vez que el yen cotizó a estos niveles fue en 1986, cuando el Acuerdo Plaza aún estaba remodelando los mercados cambiarios globales. Ese acuerdo entre los países del G5 logró debilitar el dólar, pero la dinámica actual está invertida: Japón actúa en solitario para fortalecer su moneda frente a un dólar impulsado por el agresivo ciclo de ajuste de la Fed.
El mecanismo de transmisión es sencillo: la tasa de los fondos federales de la Fed, entre el 5.25% y el 5.5%, sin cambios desde julio de 2023 tras 525 puntos básicos de subidas, continúa atrayendo capital global hacia activos denominados en dólares. Mientras tanto, la tasa de política del Banco de Japón se mantiene en el 0.25% tras una modesta subida de 15 puntos básicos en marzo de 2026, su primer aumento desde 2007. La brecha resultante de 500 puntos básicos entre las dos tasas de política convierte al yen en la moneda de financiación preferida para el carry trade, donde los inversores toman prestado en yenes a bajo costo para invertir en activos en dólares de mayor rendimiento.
Para las economías asiáticas, la debilidad del yen crea un efecto en cascada. El won surcoreano ha caído un 8% frente al dólar este año, ya que el declive del yen presiona la competitividad de las exportaciones regionales. Los costos de importación en toda Asia emergente están aumentando, y la energía y los alimentos cotizados en dólares se vuelven más caros para los países cuyas monedas se debilitan junto al yen.
La sostenibilidad de la estrategia de intervención de Japón enfrenta una prueba crítica en las próximas semanas. Si la Fed señala una pausa prolongada en su reunión de julio, el par dólar-yen podría probar los 165, según el posicionamiento en el mercado de opciones rastreado por la Depository Trust & Clearing Corp. Por el contrario, cualquier sorpresa hawkish del Banco de Japón —como una subida de tasas al 0.5%— podría desencadenar un fuerte repunte del yen, aunque la mayoría de los economistas encuestados por Bloomberg esperan que el BoJ se mantenga firme hasta septiembre.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.