La presunta intervención de 35.000 millones de dólares del Banco de Japón para apuntalar el yen está resultando ser una solución temporal, ya que la moneda sigue bajo presión debido a los enormes diferenciales de tipos de interés y a un mercado que está poniendo a prueba la determinación del banco central. La medida, que siguió a una fuerte caída del yen a un mínimo de 34 años por encima de los 157 por dólar, pone de relieve el inmenso desafío que enfrenta Tokio para defender su moneda mientras mantiene tipos de interés ultrabajos.
"Esta es nuestra advertencia final de evacuación para los mercados", dijo el principal diplomático de divisas Atsushi Mimura, describiendo los movimientos recientes como "extremadamente especulativos". Las contundentes palabras fueron seguidas por un fuerte salto del 3% en el yen, pero el alivio fue fugaz, y el ex miembro del consejo del BOJ Takahide Kiuchi dijo a Bloomberg: "No creo que hayan salido del peligro todavía".
La intervención, que analistas de Bloomberg y Reuters estimaron que costó entre 5,4 billones de yenes y 35.000 millones de dólares analizando las cuentas del banco central, hizo que el par USD/JPY cayera desde su máximo hasta alrededor de 155. Sin embargo, el dólar estadounidense cotizaba más recientemente alrededor de 157 yenes, borrando gran parte del impacto de la intervención. Esto ocurrió incluso cuando el mercado interpretó un sólido informe de empleo de EE. UU. de 115.000 nuevos empleos en abril —muy por encima de los 65.000 previstos— como una señal negativa para el dólar debido a que el crecimiento salarial no cumplió con las expectativas.
El problema central para el yen es el llamado "carry trade", donde los inversores toman prestado en una moneda de bajo rendimiento para invertir en una de mayor rendimiento. Con el rendimiento de referencia de EE. UU. en el 3,75% frente al 0,75% de Japón, la operación sigue siendo altamente rentable, creando una presión persistente a la baja sobre el yen y complicando la senda política del BOJ antes de un informe clave de inflación de EE. UU.
Un mercado 'Dirty Risk-On' resiste la intervención
El entorno del mercado está dificultando la lucha de Japón. Los analistas describen el régimen actual como un estado de "Dirty Risk-On", donde las acciones están en máximos históricos, pero los indicadores estructurales subyacentes muestran precaución. El sentimiento del consumidor estadounidense en un mínimo histórico de 48,2, según la Universidad de Michigan, contradice directamente la sólida cifra principal de empleo, creando un panorama macroeconómico fragmentado donde el dólar actúa más como un amortiguador global que como un reflejo de los diferenciales de tipos.
En este entorno, el mercado ha sido condicionado para buscar cualquier razón para vender el dólar, anticipando eventuales recortes de tipos de la Reserva Federal. El dólar cayó un 0,3 por ciento después del sólido informe de empleo de abril porque los operadores se centraron en que los ingresos medios por hora no alcanzaron las expectativas. Este posicionamiento psicológico significa que incluso una intervención masiva de miles de millones de dólares por parte del Banco de Japón tiene dificultades para ganar una tracción duradera cuando los incentivos económicos fundamentales del carry trade permanecen intactos.
IPC de abril: la próxima gran prueba
Toda la dinámica depende ahora del próximo informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril de EE. UU. el 12 de mayo. Economistas independientes pronostican una lectura principal de entre el 3,7 y el 4,0 por ciento interanual. Un dato elevado en este rango reforzaría la narrativa de tipos estadounidenses "más altos durante más tiempo", lo que probablemente elevaría los rendimientos estadounidenses y el dólar, y ejercería una presión inmediata y renovada sobre el par USD/JPY. Tal resultado desafiaría efectivamente al Banco de Japón, obligando potencialmente a nuevas intervenciones más costosas para defender el nivel de 155.
Por el contrario, un dato del IPC más frío de lo esperado por debajo del 3,3 por ciento validaría la narrativa de desinflación del mercado, debilitando probablemente al dólar y proporcionando un respiro al yen. Esto le daría a la intervención del BOJ un viento a favor, sugiriendo que su costosa batalla no fue en vano. Por ahora, las autoridades japonesas están en contacto diario con sus homólogos estadounidenses, pero el mayor enfoque del mercado sigue siendo si EE. UU. se unirá a cualquier acción futura, una posibilidad que se considera improbable.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.