La negativa de Irán a transferir uranio al extranjero ha provocado una caída en las probabilidades de un acuerdo nuclear para junio, y los mercados de predicción ahora valoran un acuerdo en solo el 29.5% mientras crecen las reservas enriquecidas de la nación.
"Estados Unidos puede observar, pero no puede extraer uranio enriquecido sin el consentimiento de Irán", dijo Alexey Pushkov, presidente del Comité de Política de Información del Consejo de la Federación Rusa, destacando la necesidad de la cooperación iraní para cualquier resolución.
La noticia hizo que la probabilidad de un acuerdo para el 31 de mayo cayera al 11.5% desde el 20% del día anterior, mientras que el mercado de un acuerdo de enriquecimiento más amplio cayó al 7.0% desde el 16%. Esta postura de línea dura sigue a una serie de escaladas militares y conversaciones diplomáticas estancadas que involucran a EE. UU. y mediadores internacionales.
La política complica los esfuerzos para revivir el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2018, aumentando el riesgo geopolítico en el Medio Oriente y amenazando la volatilidad en los mercados petroleros. El Estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento crítico, maneja alrededor del 21% del comercio mundial de petróleo, y cualquier interrupción podría causar un aumento significativo de los precios.
Según informes de prensa que citan fuentes iraníes, el país está preparado para diluir su uranio altamente enriquecido a concentraciones del 3.7% y 20% bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, la negativa a enviar el material fuera del país es un importante punto de fricción en las negociaciones, que han estado estancadas desde la retirada de EE. UU. del JCPOA en 2018. El Comité de Seguridad Nacional y Política Exterior de Irán ha reiterado que su programa de tecnología nuclear es un tema no negociable.
Los participantes del mercado ven la declaración como poco favorable para un resultado de "SÍ" para un acuerdo nuclear. Los desarrollos clave a monitorear incluyen el próximo informe del OIEA sobre las actividades nucleares de Irán, cualquier cambio en la retórica de los funcionarios iraníes o estadounidenses, y los esfuerzos diplomáticos de mediadores internacionales como Turquía y Egipto.
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