Las acciones de Intel se desplomaron más de un 10% el martes para cerrar en 116,405 dólares, lo que supone la mayor caída diaria de la acción en meses y borra una parte significativa de sus recientes ganancias impulsadas por la IA. La venta sitúa la capitalización bursátil de Intel en 585.100 millones de dólares, lo que refleja la creciente inquietud de los inversores ante las elevadas valoraciones en el sector de los semiconductores.
El descenso representa un brusco giro para el fabricante de chips, que había sido uno de los valores más destacados. "El elevado múltiplo de ventas de Intel sugiere que ahora es un buen momento para vender", escribió recientemente un analista, captando el creciente sentimiento de que la racha histórica de la acción la había hecho vulnerable a un retroceso.
Las cifras detrás del giro son contundentes. Antes de la caída del martes, las acciones de Intel se habían disparado más del 300% en los últimos 12 meses y subieron un 115% solo en abril, según WebSearch Result [3]. El repunte fue impulsado por una serie de noticias positivas, incluyendo una inversión federal de 8.900 millones de dólares, un acuerdo para producir chips para Apple y una asociación estratégica en el proyecto Terafab respaldado por Elon Musk. Sin embargo, la caída se produjo en medio de un retroceso más amplio del mercado, con el índice Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, cayendo un 0,89% tras un informe de inflación elevado.
Para los inversores, la pregunta clave es si se trata de una corrección temporal o de una re-calificación más fundamental de la acción. La relación precio-ventas de Intel había alcanzado niveles no vistos desde principios de la década de 2000, una valoración que asumía una ejecución impecable de su estrategia de recuperación y su ambiciosa expansión en nuevos mercados. El alto beta de la compañía, cercano a 1,4, señala una volatilidad que puede actuar en ambos sentidos.
La historia de la recuperación, liderada por el CEO Lip-Bu Tan desde 2025, se ha basado en recuperar el liderazgo en fabricación y capitalizar el auge de la IA, donde compite con gigantes como Nvidia. Si bien su papel en el proyecto Terafab sigue siendo una oportunidad significativa a largo plazo, la liquidación del martes muestra que en el mercado actual, incluso las historias de crecimiento prometedoras están siendo examinadas bajo la lente de la disciplina de valoración, especialmente cuando se enfrentan a vientos macroeconómicos en contra como la inflación persistente.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.