El agravamiento de la crisis geopolítica en el Estrecho de Ormuz ha elevado el crudo Brent a 112 dólares por barril, impulsando una subida de más del 29 por ciento en una cesta de fondos cotizados (ETF) centrados en el petróleo y el gas y despertando el fantasma de un choque de suministro mundial.
"Cuanto más dure la guerra de Irán, menos parecerá una interrupción geopolítica temporal y más se asemejará a las primeras etapas de una crisis estructural de suministro de petróleo", afirmó Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy. "La cuestión ya no es si existe una interrupción. Ya existe".
La subida de los precios del petróleo refleja el papel crítico del Estrecho de Ormuz, por el que normalmente transita aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo. El conflicto ha provocado importantes perturbaciones logísticas, con retrasos en los envíos y un aumento de los costes de los seguros que han tensado el mercado. El crudo Brent, la referencia mundial, ha reaccionado con fuerza, situándose en el percentil 98 de su rango de cotización del último año. En respuesta, los rendimientos del Tesoro estadounidense han caído mientras los inversores anticipan una posible ralentización económica.
La crisis amplifica la vulnerabilidad del mercado tras años de infrainversión en nueva producción e infraestructuras energéticas. El CEO de Chevron, Mike Wirth, advirtió de una posible escasez de petróleo similar a los choques de suministro de la década de 1970, un sentimiento que podría mantener los precios elevados durante un periodo prolongado. Incluso una resolución rápida podría no aportar un alivio inmediato, ya que las existencias mundiales se han agotado significativamente.
Implicaciones para la inversión
Los precios elevados y sostenidos han creado ganadores claros en el sector energético. Los productores con sede en EE. UU. con operaciones lejos de la zona de conflicto están bien posicionados para beneficiarse de la escasez de suministro.
ConocoPhillips (NYSE: COP), con su importante producción en Alaska y el territorio continental de EE. UU., está bien posicionada para capitalizar los precios más altos. Del mismo modo, el operador de infraestructuras energéticas Energy Transfer (NYSE: ET) podría ver una mayor demanda de su red de oleoductos para facilitar las exportaciones de petróleo de EE. UU. Occidental Petroleum (NYSE: OXY) también se beneficiará de un entorno de precios más altos.
Sin embargo, el impacto económico más amplio sigue siendo una preocupación importante. Los precios del petróleo elevados y sostenidos probablemente provocarán un aumento de las presiones inflacionistas, lo que podría afectar al gasto de los consumidores y a los beneficios empresariales en otros sectores y obligar a los bancos centrales a reconsiderar sus perspectivas de política monetaria.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.