El oro cayó esta semana a territorio de mercado bajista, con los precios al contado descendiendo más del 20% desde su pico, mientras la inflación persistente presionaba al metal precioso.
"El contexto macroeconómico podría estar cambiando de una manera que eventualmente convierta un lastre de corto plazo en un viento de cola de largo plazo", según un análisis de mercado de Kitco publicado el 12 de junio.
La caída por debajo del umbral del 20% desde los máximos recientes se produce mientras los datos de inflación continúan superando los objetivos de los bancos centrales, elevando los rendimientos reales y reduciendo el atractivo de activos que no generan rendimiento, como el oro. El movimiento marca un fuerte retroceso frente a la fortaleza del metal en períodos anteriores, cuando la incertidumbre geopolítica y las compras de los bancos centrales respaldaban los precios.
Si la inflación persiste, el oro podría beneficiarse de una renovada demanda institucional, ya que los inversores buscan protegerse contra la erosión del poder adquisitivo. Las mismas dinámicas inflacionarias que han castigado los precios del oro a corto plazo podrían eventualmente impulsar nuevas compras, siendo el próximo gran catalizador las próximas publicaciones de datos de inflación que determinarán si el lastre actual se transforma en un viento de cola sostenido.
El mercado bajista del oro refleja una tensión más amplia en los mercados financieros: la inflación que se mantiene por encima de los objetivos de los bancos centrales mantiene elevadas las tasas de interés reales, creando un lastre para el oro. Sin embargo, la inflación persistente también erosiona el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias, una dinámica que históricamente ha llevado a los inversores hacia activos tangibles. Los bancos centrales, que han sido compradores netos de oro en los últimos años, podrían acelerar sus compras si las expectativas de inflación se desanclan, proporcionando un piso para los precios.
La pregunta clave para los inversores en oro es si el ciclo inflacionario actual pasa de una narrativa de endurecimiento monetario a una narrativa de devaluación monetaria. Si la Reserva Federal y otros bancos centrales se ven obligados a tolerar una inflación más alta en lugar de seguir subiendo las tasas, el costo de oportunidad de mantener oro disminuiría, lo que podría desencadenar un cambio de tendencia en la actual trayectoria bajista.
Este artículo es solo con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.