Un cambio estructural alejándose del dólar estadounidense podría empujar los precios del oro a 8.000 dólares la onza en cinco años, a medida que los bancos centrales favorecen cada vez más el metal como activo de reserva, según un nuevo informe de Deutsche Bank.
"Las condiciones que impulsaron el estatus de reserva del dólar —incluida la hegemonía unipolar, el libre comercio y la baja inflación— se han revertido", dijeron los estrategas de Deutsche Bank en el informe. "La participación de reservas perdida por el dólar no se ha transferido al euro, al yen o al yuan, sino al oro".
El análisis del banco muestra que la participación del dólar en las reservas de los bancos centrales mundiales se ha desplomado desde un máximo superior al 60 por ciento a solo el 40 por ciento. En contraste, la participación del oro casi se ha duplicado en los últimos cuatro años hasta alcanzar casi el 30 por ciento. Esto ha cerrado la brecha entre los dos principales activos de reserva a solo 10 puntos porcentuales, un cambio significativo impulsado por compras récord de los bancos centrales desde 2022.
La tendencia representa un "regreso de la historia", revirtiendo la era posterior a la década de 1990 cuando los mercados emergentes acumulaban deuda denominada en dólares. Ahora, si esas naciones apuntan a una asignación de oro del 40 por ciento, podría desencadenar un reequilibrio de varios años con implicaciones dramáticas en los precios, culminando en que el valor total del stock de oro superó recientemente al de los bonos del Tesoro de EE. UU. negociables por primera vez en 40 años.
La geopolítica impulsa el oro hacia las bóvedas nacionales
El principal catalizador que acelera esta tendencia de desdolarización fue la decisión de 2022 de las naciones occidentales de congelar aproximadamente 300.000 millones de dólares de las reservas de divisas de Rusia tras la invasión de Ucrania. Deutsche Bank describe esto como un "momento decisivo" que obligó a una reevaluación global de los riesgos asociados con la tenencia de reservas en activos controlados por extranjeros.
A diferencia de los valores denominados en dólares mantenidos en el extranjero, el oro físico puede almacenarse dentro de las propias fronteras de un país, lo que lo hace inmune a las sanciones extranjeras o la congelación de activos. Esta característica se ha convertido en una consideración central para los bancos centrales de los mercados emergentes. Según el informe, Rusia y China ahora mantienen todas sus sustanciales reservas de oro a nivel nacional.
Los datos revelan un patrón geopolítico claro: los países de mercados emergentes que importan más de un tercio de su equipo militar de Rusia y China mantienen el doble del porcentaje de oro en sus reservas en comparación con las naciones más estrechamente alineadas con los sistemas de defensa occidentales. Esto sugiere que a medida que más países busquen autonomía estratégica, su apetito por las reservas de dólares probablemente disminuirá en favor del oro.
El camino hacia el oro de 8.000 dólares
El informe de Deutsche Bank describe un escenario específico para que el oro alcance el nivel de 8.000 dólares por onza. El modelo del banco estima que por cada millón de onzas troy de oro compradas por los bancos centrales, el precio sube aproximadamente un uno por ciento.
El pronóstico depende de dos supuestos principales:
- Las reservas de divisas de los mercados emergentes se contraen desde su nivel actual de 8 billones de dólares a 5 billones de dólares a medida que las naciones gastan en sectores estratégicos como defensa y energía.
- Los bancos centrales de estos países aumentan simultáneamente sus tenencias de oro hasta una asignación objetivo del 40 por ciento de las reservas totales.
Para lograr este objetivo del 40 por ciento dentro de una base de reservas de 5 billones de dólares, los bancos centrales necesitarían adquirir aproximadamente 52 millones de onzas troy adicionales de oro. Basándose en el ritmo de compra actual de unos 10 millones de onzas por año (según datos del FMI), este reequilibrio podría desarrollarse en los próximos cinco años, impulsando sistemáticamente el precio hacia la marca de los 8.000 dólares. La presión de compra real puede ser incluso mayor, ya que los datos del Consejo Mundial del Oro (que incluye fondos soberanos) sugieren que las compras del sector oficial se acercan a las 3.000 toneladas (más de 96 millones de onzas) anuales.
Esta compra sostenida proporciona un viento de cola estructural para el oro, haciendo que su precio dependa menos de los impulsores tradicionales como las tasas de interés reales y las fluctuaciones diarias del dólar. El análisis señala que una iniciativa liderada por los BRICS para crear una nueva unidad monetaria parcialmente respaldada por oro ya ha entrado en una fase piloto, lo que indica una clara intención de construir una alternativa al sistema basado en el dólar.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.