Un alto funcionario del Banco Central Europeo advirtió de que los temores a una recesión en la eurozona son "reales y justificados" mientras los precios del petróleo se acercan a los 130 $ por barril, inyectando un riesgo geopolítico significativo en unas perspectivas de política monaria que los mercados podrían haber interpretado erróneamente.
"La preocupación por que la zona euro caiga en recesión si continúa el conflicto en Oriente Medio es 'real y justificada' y las conversaciones para poner fin a la guerra de Irán serán clave para la política monaria del BCE", declaró el 3 de mayo el gobernador del Banco de Grecia, Yannis Stournaras.
Esta declaración añade una dimensión agresiva (hawkish) a las próximas decisiones del BCE, en marcado contraste con la valoración del mercado, que ha descontado totalmente un recorte de tipos de 50 puntos básicos. La divergencia se produce en un momento en que el crudo Brent se ha disparado entre un 10 % y un 15 % en las últimas semanas, elevando la inflación energética anual de la eurozona al 10,9 % en abril, mientras que su economía creció apenas un 0,1 % en el primer trimestre.
El banco central se encuentra ahora atrapado entre su mandato de controlar la inflación y el riesgo creciente de una contracción económica. Con el tipo de depósito clave del BCE en el 3,75 %, los responsables deben decidir si reanudan las subidas para combatir el choque de los precios del petróleo o si pivotan hacia una flexibilización para apoyar la frágil economía, una decisión que se verá fuertemente influenciada por acontecimientos alejados de Fráncfort.
Una difícil elección: inflación frente a recesión
El dilema actual del BCE se ve amplificado por sus errores de política pasados. En 2008 y 2011, el banco subió los tipos en respuesta a la inflación, solo para verse obligado a dar giros bruscos meses después cuando la economía se resintió. Por el contrario, en 2022, se le criticó por retrasar el endurecimiento monetario, lo que permitió que la inflación se disparara a los dos dígitos.
Según un análisis de FxPro, esta historia está obligando al BCE a mantener una retórica agresiva sin precipitarse necesariamente hacia un endurecimiento real. El objetivo es gestionar las expectativas de inflación sin ahogar prematuramente la actividad económica. Sin embargo, con la revisión al alza de la inflación anual hasta el 2,6 % en marzo, la presión para actuar va en aumento.
Los mercados descuentan recortes mientras el BCE señala subidas
Los comentarios de Stournaras y otros funcionarios europeos que indican posibles subidas contradicen directamente el sentimiento actual del mercado. Los mercados de predicción, por ejemplo, muestran una probabilidad del 100 % asignada a una disminución de los tipos de 50 puntos básicos o más en la reunión de abril de 2026. Esto sugiere una desconexión importante y la posibilidad de un violento reajuste de precios si el BCE cumple con su lenguaje agresivo.
Los expertos de Bloomberg esperan que la presidenta Christine Lagarde insinúe una subida de tipos en junio. Si los inversores no perciben esas insinuaciones como creíbles, el euro podría sufrir una importante presión a la baja. Por ahora, los bancos centrales de Europa y EE. UU. parecen estar a la espera de ver cómo evoluciona la situación geopolítica y su impacto en los precios de la energía.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.