La Oficina Familiar Duquesne de Stanley Druckenmiller compró 196.000 acciones de Broadcom en el primer trimestre, una apuesta por el giro del mercado de IA del entrenamiento hacia la inferencia.
"Vender Nvidia fue un gran error", declaró Druckenmiller, según documentos públicos. El inversor multimillonario inició la nueva posición en Broadcom a un precio promedio de 330 dólares por acción, y el valor cotiza actualmente en unos 365 dólares.
La compra de 196.000 acciones contrasta con el patrón de negociación anterior de Druckenmiller. Acumuló una participación en Nvidia a un precio ajustado por división de entre 22 y 24 dólares por acción a finales de 2022 y principios de 2023, vendió toda la posición a unos 73,50 dólares entre mediados y finales de 2024, y observó cómo el valor ascendía hasta aproximadamente 190 dólares. La salida anticipada convirtió una posición potencial de 1.700 millones de dólares en una ganancia realizada de 655 millones.
La apuesta por Broadcom responde a una tesis diferente sobre la IA. Mientras Nvidia domina el entrenamiento de IA con GPU de uso general para centros de datos, Broadcom produce circuitos integrados específicos de aplicación (ASIC) personalizados para la inferencia —el proceso mediante el cual los modelos de IA entrenados acceden y aplican datos—. A escala, los ASIC de Broadcom pueden procesar tareas de IA de forma más rápida y rentable que las GPU independientes de Nvidia, según la compañía. Esa propuesta de valor le ha granjeado clientes como Meta, Google de Alphabet, OpenAI y Anthropic.
Las ventas de chips de IA de Broadcom se dispararon un 65% hasta los 20.000 millones de dólares en el año fiscal 2025, lo que representa el 31% de los ingresos totales. La compañía prevé que los ingresos por chips de IA aumenten al menos cinco veces hasta superar los 100.000 millones de dólares en el año fiscal 2027, lo que representaría más del 58% de sus ingresos totales proyectados de 171.000 millones. Los analistas pronostican que los ingresos anuales de Broadcom se multiplicarán por más de tres desde el año fiscal 2025 hasta el 2028, y que el beneficio por acción se cuadruplicará con creces en el mismo período. La acción cotiza a 22 veces las ganancias del próximo año.
Druckenmiller había entrado y salido de Broadcom entre 2023 y 2025, pero no poseía acciones al cierre de 2025. La nueva posición podría indicar que ahora considera a Broadcom como una tenencia a largo plazo en lugar de una operación táctica, especialmente a medida que el mercado de IA se orienta hacia cargas de trabajo de inferencia, donde los chips personalizados de Broadcom tienen una ventaja competitiva. Los inversores estarán atentos a las próximas presentaciones trimestrales para detectar posibles nuevas acumulaciones.
Este artículo es únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.