Un tribunal de EE. UU. sentenció a Maximilien de Hoop Cartier, descendiente de la familia Cartier, a ocho años de prisión por lavar más de 470 millones de dólares en ganancias del narcotráfico a través de un intercambio de criptomonedas sin licencia.
Los fiscales afirmaron que la operación de Cartier utilizaba una red de empresas fantasma y documentos fraudulentos para mover fondos de EE. UU. a Colombia, convirtiendo criptomonedas ilícitas en efectivo. Se declaró culpable de operar un negocio de transferencia de dinero sin licencia y de conspiración para cometer fraude bancario.
El esquema consistía en presentar falsamente a sus firmas como empresas de software para abrir más de una docena de cuentas bancarias, que procesaban fondos del tráfico de drogas. Además de la pena de prisión, Cartier debe entregar aproximadamente 2,36 millones de dólares en comisiones obtenidas de la operación.
La condena resalta el intenso enfoque regulatorio en las "rampas de salida" a dinero fiduciario (fiat off-ramps) donde las criptomonedas se convierten en efectivo, señalando una aplicación más estricta contra las mesas OTC sin licencia y las declaraciones de cumplimiento fraudulentas dentro de la industria de activos digitales.
Según los documentos judiciales, Cartier utilizó contratos falsificados y registros comerciales fabricados para que las transacciones criminales parecieran legítimas ante las instituciones financieras. Los fondos se recibían en criptomonedas, se convertían a efectivo y luego se depositaban en las cuentas de las empresas fantasma antes de ser transferidos a Colombia.
Este caso refuerza cómo los reguladores están apuntando al puente entre las cripto y las finanzas tradicionales. La aplicación de la ley sigue centrándose en las rampas de entrada y salida de dinero fiduciario y en los controles a nivel de cuenta, en lugar de en la actividad de la cadena de bloques en sí.
La sentencia sigue a una investigación previa en abril de 2021, cuando las autoridades incautaron unos 937.000 dólares de cuentas vinculadas a Cartier. Los fiscales señalaron que Cartier inicialmente había logrado la devolución de parte de esos fondos al afirmar falsamente que su negocio tenía controles sólidos contra el lavado de dinero, una afirmación que luego se descubrió que estaba respaldada por documentos fraudulentos.
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