Dos publicaciones de datos clave esta semana determinarán si los mercados de bonos descuentan un mayor riesgo de alzas de tasas de la Reserva Federal, luego de una seguidilla de sólidos datos de empleo.
Dos publicaciones de datos clave esta semana determinarán si los mercados de bonos descuentan un mayor riesgo de alzas de tasas de la Reserva Federal, luego de una seguidilla de sólidos datos de empleo.

Los operadores de bonos se preparan para la actualización del indicador de crecimiento salarial de la Fed el viernes y los datos de inflación al consumidor de junio el próximo martes, ya que ambas lecturas podrían reconfigurar las expectativas sobre el próximo movimiento de política monetaria del banco central.
"El mercado es hipersensible a cualquier sorpresa al alza tras la reciente racha de sólidos datos de empleo", afirmó Gennadiy Goldberg, jefe de estrategia de tasas de EE. UU. en TD Securities. "Si los salarios o el IPC resultan elevados, la narrativa de una subida de tasas cobrará un impulso real".
El indicador de crecimiento salarial de la Fed, cuya actualización mensual está prevista para el 10 de julio, mostrará si las presiones salariales están cediendo después de que las nóminas no agrícolas promediaran más de 200.000 nuevos puestos de trabajo al mes en el primer semestre de 2026. El informe del IPC de junio, programado para el 14 de julio, sigue a la lectura de mayo, que mostró una inflación subyacente a un ritmo anual del 2,8%, aún por encima del objetivo del 2% de la Fed. El IPC general subió un 3,1% interanual en mayo, frente al 3,4% de abril, pero todavía elevado en relación con la zona de confort del banco central.
Lo que está en juego es inusualmente alto porque la Fed ha mantenido su tasa de referencia entre el 5,25% y el 5,5% desde julio de 2023, y cualquier señal de que la inflación se está reactivando podría obligar a los funcionarios a revertir el rumbo y subir las tasas. Los mercados de OIS actualmente descuentan una probabilidad inferior al 20% de una subida de tasas para septiembre, pero los operadores señalan que esto podría cambiar rápidamente si los datos sorprenden al alza. La última vez que la Fed subió las tasas fue en julio de 2023, un incremento de 25 puntos básicos que llevó la tasa de los fondos federales a su nivel actual tras 11 subidas acumuladas desde cerca de cero.
Los datos de empleo marcan la pauta
El mercado laboral ha mostrado una resiliencia sorprendente este año, con aumentos de nóminas que superan sistemáticamente las estimaciones de los economistas. Se espera que el informe de empleo de junio, publicado el viernes junto con el indicador salarial, muestre una moderación después de la lectura de mayo, más fuerte de lo previsto. Los indicadores adelantados sugieren que el crecimiento del empleo se desaceleró bruscamente en junio, y la tasa de participación de la fuerza laboral podría caer a un mínimo de más de cinco años, según datos recientes. Un dato por debajo de lo esperado aliviaría los temores de una subida de tasas, mientras que una sorpresa al alza reforzaría los argumentos a favor de una política más restrictiva.
El componente de crecimiento salarial del informe de empleo es particularmente importante para las perspectivas de inflación de la Fed. Los ingresos medios por hora aumentaron un 4,1% interanual en mayo, un ritmo que Powell y otros funcionarios de la Fed han calificado de incompatible con el retorno de la inflación al 2%. Si el indicador salarial muestra un ritmo similar o más rápido, sugeriría que el mercado laboral sigue generando presión inflacionaria a través del canal de compensación.
Qué significaría una subida de tasas para los mercados
Una subida de tasas marcaría un cambio abrupto respecto de la postura actual de la Fed y tendría repercusiones en todas las clases de activos. El rendimiento del bono del Tesoro a 2 años, el más sensible a las expectativas de política de la Fed, podría subir entre 15 y 20 puntos básicos ante una lectura elevada del IPC, según los operadores. El S&P 500 probablemente caería, ya que las tasas más altas comprimen las valoraciones de las acciones, mientras que el dólar se fortalecería frente a las principales divisas. El Índice Bloomberg Dollar ya ha ganado un 3% este año gracias a la postura de la Fed de mantener las tasas altas durante más tiempo.
Si el crecimiento salarial se desacelera y el IPC subyacente se sitúa por debajo del 2,7% anual, la narrativa de una subida de tasas perdería impulso y los rendimientos de los bonos podrían caer mientras los mercados se reenfocan en el momento de los eventuales recortes. La próxima decisión de política de la Fed está prevista para el 29 y 30 de julio, seguida del simposio de Jackson Hole a finales de agosto, donde Powell podría ofrecer más orientación sobre la trayectoria de las tasas.
La presión sobre Powell ha aumentado en las últimas semanas, ya que una serie de informes económicos mejores de lo esperado han complicado la comunicación de la Fed. El banco central ha mantenido que su próximo movimiento tiene más probabilidades de ser un recorte que una subida, pero la inflación persistente y un mercado laboral resiliente han puesto a prueba esa narrativa. Los datos salariales del viernes y el informe del IPC de la próxima semana proporcionarán la señal más clara hasta ahora sobre si la Fed puede mantener su rumbo actual o si una subida de tasas vuelve a estar sobre la mesa.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.