Los fondos de renta variable estadounidenses sufrieron la mayor salida semanal en cuatro meses, mientras el indicador alcista y bajista de Bank of America se adentró aún más en territorio extremadamente alcista, manteniendo activa una señal de venta por sexta semana consecutiva.
Los fondos de acciones estadounidenses registraron salidas por USD 172.000 millones en la semana hasta el 1 de julio, la mayor redención semanal desde marzo de 2026, según datos de Bank of America.
"El indicador alcista y bajista en 9,5 está mostrando la misma advertencia que desde el 20 de mayo, y históricamente eso ha precedido a una caída del 2 % al 3 % en las acciones globales en los dos o tres meses siguientes", declaró Michael Hartnett, director de estrategia de inversión de Bank of America.
El indicador subió desde 9,1 la semana anterior, impulsado por el aumento de la exposición larga de los fondos de cobertura, una recuperación en las entradas de bonos de alto rendimiento y el flujo continuo de dinero hacia acciones tecnológicas y de salud. El índice de semiconductores de Filadelfia se desplomó un 11 % en dos sesiones de negociación esta semana, ya que las preocupaciones por las valoraciones extremas de la IA desencadenaron una ola de ventas en acciones de chips. Los bonos con grado de inversión atrajeron USD 17.200 millones, extendiendo una racha de entradas de 13 semanas, mientras que los bonos de alto rendimiento captaron USD 3.400 millones, la mayor cantidad desde mayo de 2025.
La rotación desde la renta variable hacia la renta fija indica que los inversores institucionales están reduciendo la exposición al riesgo después de un primer semestre en el que el índice de semiconductores de Filadelfia se disparó un 88 % y los activos relacionados con la IA lideraron los mercados globales. Hartnett señaló que desde 2002, el indicador alcista y bajista ha activado 17 señales de venta, con una caída promedio de las acciones globales del 2 % al 3 % en los dos o tres meses posteriores y una caída máxima del 15 % al 20 %.
Las salidas fueron generalizadas en todas las categorías de renta variable. Los fondos mutuos registraron USD 18.800 millones en reembolsos netos, mientras que los fondos cotizados en bolsa vieron entradas por USD 5.200 millones, compensando solo parcialmente las ventas. Solo los fondos tecnológicos atrajeron USD 14.300 millones en la semana, elevando las entradas acumuladas en lo que va del año a un ritmo récord de USD 152.000 millones.
La ola de ventas en semiconductores se aceleró esta semana, con el índice de semiconductores de Filadelfia cayendo un 11 % en dos días. La caída fue alimentada por un creciente escepticismo sobre las valoraciones relacionadas con la IA, y estrategas de JPMorgan advirtieron que el rendimiento extremo de las acciones de semiconductores estadounidenses en relación con las empresas de cloud computing hiperscalable había creado una brecha de valoración insostenible que probablemente se reducirá.
Los flujos entre activos reforzaron el tono de aversión al riesgo. El oro registró su séptima semana consecutiva de salidas por USD 3.000 millones, la racha más larga desde marzo de 2024. Los productos de criptomonedas vieron USD 2.000 millones en reembolsos, la mayor salida semanal desde noviembre de 2025. Los fondos energéticos perdieron USD 3.200 millones, la mayor cantidad desde julio de 2024, y los fondos de materiales registraron salidas por USD 6.800 millones, la mayor desde marzo de 2026.
Japón emerge como destino
Mientras las acciones estadounidenses experimentaron ventas generalizadas, los fondos de acciones japonesas atrajeron USD 1.900 millones, la mayor entrada semanal en siete semanas, a medida que los inversores rotaron hacia uno de los pocos mercados importantes que aún muestran dinamismo. Los bonos globales en su conjunto atrajeron USD 29.100 millones, marcando 62 semanas consecutivas de entradas, mientras que los fondos del mercado monetario absorbieron USD 55.000 millones.
La división de clientes privados de Bank of America, que gestiona alrededor de USD 4,5 billones en activos, mostró una postura cautelosa. Sus carteras mantenían un 65,4 % en acciones, un 17,6 % en bonos y un 9,8 % en efectivo. Los clientes privados fueron vendedores netos de renta variable en la mayor magnitud en cuatro semanas, y alargaron la duración en renta fija rotando desde letras del Tesoro por quinta semana consecutiva, mientras añadían notas del Tesoro a mediano plazo.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.