Los clientes institucionales de BofA Securities vendieron acciones estadounidenses por cuarta semana consecutiva, y las entradas netas del sector tecnológico cayeron a un mínimo histórico, según mostraron los datos de clientes del banco.
"Las entradas netas del sector tecnológico en las últimas cuatro semanas han caído al nivel más bajo registrado", dijo Jill Carey Hall, estratega de BofA Securities, en una nota fechada el 26 de junio.
Los clientes vendieron acciones en nueve de los 11 sectores del S&P 500, siendo los sectores tecnológico y financiero los más afectados. Las acciones individuales registraron salidas por 9.900 millones de dólares, el cuarto mayor éxodo semanal desde 2008. Los bienes de consumo básico registraron salidas netas por séptima semana consecutiva, la racha más larga registrada. Por el contrario, las acciones de pequeña y microcapitalización atrajeron entradas récord, mientras que los ETF centrados en renta variable captaron 4.200 millones de dólares.
La divergencia entre las ventas institucionales y las renovadas compras minoristas —que volvieron a ser netamente positivas por primera vez en seis semanas— señala una posible rotación desde el crecimiento de gran capitalización hacia valores más pequeños. Las recompras corporativas se desaceleraron hasta su nivel más bajo desde febrero, eliminando un mecanismo clave de soporte para las rentas variables en un momento en que la venta institucional se está acelerando.
La presión vendedora fue generalizada pero concentrada. Los sectores tecnológico y financiero registraron las mayores salidas entre los nueve sectores que experimentaron ventas netas. El promedio de cuatro semanas de entrada neta de capital en tecnología ha caído a un mínimo histórico, señaló Hall, subrayando la profundidad de la rotación que se aleja del sector que ha liderado el mercado alcista.
Los clientes institucionales impulsaron las ventas por cuarta semana consecutiva, y la salida de la semana anterior ya estaba en un récord. Los fondos de cobertura, por el contrario, fueron compradores netos durante el período, mientras que los clientes minoristas pasaron a ser compradores netos tras seis semanas de ventas —una divergencia que sugiere que los gestores de dinero profesionales están reduciendo el riesgo mientras los inversores individuales aprovechan la oportunidad.
La desaceleración de las recompras corporativas añade otra capa de preocupación. La actividad de recompra de acciones cayó a su nivel más bajo desde febrero, extendiendo una desaceleración de cinco semanas. Las empresas suelen actuar como fuerza estabilizadora durante las liquidaciones, y su menor presencia deja al mercado más expuesto a la presión vendedora institucional.
Este artículo es únicamente con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.