El Banco de Pagos Internacionales advirtió que el mercado de stablecoins, valorado en $316 mil millones, corre el riesgo de fragmentar el sistema monetario global, instando a los bancos centrales a acelerar el trabajo en formas tokenizadas de dinero del banco central y de la banca comercial.
"Los tokens digitales privados carecen de las características institucionales necesarias para servir como dinero seguro y confiable a escala", señaló el BIS en su Informe Económico Anual publicado el 28 de junio.
La institución con sede en Basilea señaló vulnerabilidades estructurales en la gestión de activos de reserva y advirtió que una migración significativa de los depósitos bancarios comerciales hacia stablecoins podría reducir la financiación bancaria y restringir el crédito a la economía real. Puso especial atención en la "dolarización de stablecoins" —el uso creciente de tokens denominados en dólares en economías con monedas nacionales más débiles—, afirmando que esta tendencia podría debilitar la soberanía monetaria y erosionar la eficacia de la política monetaria nacional, especialmente en mercados emergentes.
En lugar de rechazar la tokenización, el BIS abogó por una arquitectura de "libro mayor unificado" que combine dinero tokenizado del banco central, depósitos bancarios comerciales y activos financieros en plataformas programables reguladas, argumentando que este enfoque preserva las ganancias de eficiencia sin sacrificar la estabilidad monetaria o la integridad financiera.
El informe también presentó una de las críticas más duras del BIS hacia las blockchains públicas sin permiso, como Bitcoin y Ethereum. Sostuvo que las redes descentralizadas que dependen de la validación distribuida carecen de la escalabilidad, la responsabilidad legal y la finalidad de liquidación necesarias para una infraestructura financiera de importancia sistémica.
En el centro de la crítica se encuentra la economía del consenso descentralizado. El BIS señaló que las blockchains públicas sin permiso compensan a los validadores mediante comisiones de transacción que aumentan a medida que crece la actividad de la red, lo que convierte la congestión, los tiempos de confirmación más largos y los costos más elevados en características estructurales, y no en deficiencias técnicas temporales. Según el informe, estas características socavan la eficiencia y los efectos de red esenciales para un sistema monetario unificado.
La institución argumentó además que las blockchains sin permiso carecen de los marcos claros de gobernanza y responsabilidad necesarios para las finanzas institucionales. Sin una entidad identificable responsable de mantener la integridad del sistema, resolver disputas o garantizar el cumplimiento de los estándares de integridad financiera, dichas redes enfrentan obstáculos significativos para respaldar actividades financieras reguladas a gran escala, según el BIS.
Dolarización de stablecoins y riesgos para mercados emergentes
La advertencia del informe sobre la dolarización de stablecoins tiene especial relevancia para las economías de mercados emergentes. El BIS señaló que la demanda de stablecoins extranjeras está conectando cada vez más los mercados de divisas con el ecosistema cripto, exponiendo a los países con monedas nacionales más débiles a flujos de capital transfronterizos volátiles. Esta tendencia podría reducir la intermediación bancaria y restringir el crédito interno a medida que los depósitos se trasladan de los bancos comerciales a tokens digitales privados.
La postura del BIS indica a los responsables de políticas que el enfoque regulatorio actual hacia las stablecoins podría resultar insuficiente si las monedas digitales privadas continúan expandiéndose. En lugar de posicionar las stablecoins como una base duradera para el futuro sistema monetario, la institución señaló que los depósitos bancarios comerciales tokenizados combinados con dinero del banco central tokenizado en infraestructuras reguladas ofrecen un camino más sólido.
Una alternativa de libro mayor unificado
La arquitectura de libro mayor unificado propuesta por el BIS combinaría dinero tokenizado del banco central, depósitos bancarios comerciales tokenizados y activos financieros tokenizados en plataformas programables que operen dentro de marcos legales e institucionales regulados. Según el BIS, este enfoque preserva los beneficios de la tokenización —incluidas las transacciones programables y una liquidación más rápida— mientras mantiene los fundamentos institucionales del sistema monetario existente.
El informe se publica en un momento en que más de 130 países exploran las monedas digitales de bancos centrales. El respaldo del BIS al dinero tokenizado del banco central por encima de las stablecoins privadas podría acelerar los plazos de desarrollo de las CBDC y dar forma a los marcos regulatorios en jurisdicciones como la Unión Europea, Estados Unidos y Asia.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.