La terapia de choque económica del presidente Javier Milei ha estabilizado partes de la economía argentina, pero un aumento en las importaciones baratas está golpeando a los fabricantes locales que ahora enfrentan un futuro incierto.
La producción de autopartes en Argentina cayó un 22,5% en los primeros dos meses de este año en comparación con el mismo período de 2025, según la agencia gubernamental de estadísticas INDEC, un reflejo crudo del dolor que las agresivas reformas del presidente Javier Milei están infligiendo a la industria local. La fuerte flexibilización de las restricciones comerciales, piedra angular del plan de Milei, ha ayudado a estabilizar una economía sumida en la crisis, pero ha dejado a los fabricantes, protegidos durante mucho tiempo de la competencia extranjera, luchando por adaptarse.
"Es un punto de inflexión. Entramos muy rápidamente en un nuevo ecosistema, donde la apertura de la economía y el comercio internacional han presionado a las empresas industriales argentinas", dijo Nicolás Ballestrero, CEO del fabricante de autopartes Grupo Corven. Su empresa ha visto disminuir tanto la producción como las exportaciones este año.
Los datos pintan un panorama sombrío para el sector. Mientras que las exportaciones aumentaron solo un 1,2% a 1.280 millones de dólares en 2025, las importaciones de autopartes subieron un 11,6% a 10.320 millones de dólares, según el grupo industrial AFAC. La afluencia fue liderada por China, con importaciones de la nación asiática saltando un 80,9% a 1.460 millones de dólares. La presión ha sido inmensa para pequeñas empresas como Suspenmec, una planta familiar a las afueras de Buenos Aires que ha visto caer las ventas en alrededor de un 30% este año.
La situación resalta el delicado equilibrio que Milei debe alcanzar. Su administración ha celebrado un superávit fiscal primario y una reciente mejora de la calificación crediticia por parte de Fitch a B-menos. Sin embargo, esas victorias a nivel macro son poco consuelo para los sectores que enfrentan el colapso. El profundo escepticismo del mercado se refleja en la prima de riesgo país de Argentina, que se sitúa en más de 500 puntos básicos, un marcado contraste con la prima de Brasil de menos de 200. Los inversores exigen mayores rendimientos por el riesgo político, cotizando un bono del gobierno que vence después de que termine el mandato de Milei casi 350 puntos básicos más alto que un bono comparable que vence un año antes.
Dolor industrial vs Estabilidad macro
Las dificultades en el sector de las autopartes, donde la producción de vehículos también cayó un 19% en el primer trimestre, son un microcosmos de una tendencia más amplia. Las reformas de Milei, incluyendo el recorte del gasto y el fin de los controles de alquiler, han beneficiado a los exportadores de materias primas y han traído un auge en el petróleo, el gas y la minería. Argentina incluso se ha convertido en un exportador neto de petróleo.
Sin embargo, la rápida apertura de la economía ha sido un choque para los fabricantes. La sueca SKF y la estadounidense Dana han cerrado algunas de sus plantas argentinas. Para las empresas locales, el ajuste ha sido repentino y doloroso. "Es preocupante. Sentimos el impacto de las importaciones (libres de impuestos) de tantas marcas", dijo Lucas Panarotti, socio de Suspenmec.
El peso de la historia
A pesar de los logros de Milei, la historia de crisis económicas y debilidad institucional del país pesa mucho en el presente. Todavía se espera que la inflación termine el año en torno al 30%, y se pronostica que la economía crecerá un mediocre 3,5%.
Esta desconfianza arraigada está obligando incluso a aquellos en sectores en auge a cubrir sus apuestas. Los exportadores de gas natural están cambiando hacia modelos de "gas natural licuado flotante" que tienen costos unitarios más altos pero les permiten trasladar inversiones a otros lugares si el clima político se agria, según el Instituto Baker.
Esta falta de demanda genuina por mantener pesos o invertir a largo plazo en el país sigue siendo el mayor desafío de Milei. Como señaló el economista Nicolás Cachanosky, la credibilidad de cualquier régimen basado en el peso es, en última instancia, tan fuerte como las instituciones políticas de Argentina. Sin restaurar esa fe, el regreso del país puede permanecer estancado, atrapado entre reformas prometedoras y el riesgo persistente de un regreso a los fracasos del pasado.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.