El tramo final del juicio entre Elon Musk y Sam Altman depende del testimonio de tres figuras fundamentales que podrían determinar el futuro de la potencia de IA de 850.000 millones de dólares.
El tramo final del juicio entre Elon Musk y Sam Altman depende del testimonio de tres figuras fundamentales que podrían determinar el futuro de la potencia de IA de 850.000 millones de dólares.

El testimonio del CEO de Microsoft, Satya Nadella, esta semana marca una fase crítica en la demanda de Elon Musk contra OpenAI, un caso que podría obligar al líder de la IA a volver a ser una organización sin fines de lucro y pagar hasta 180.000 millones de dólares en daños. El juicio, ahora en su etapa final, enfrenta a los dos multimillonarios tecnológicos en una batalla por el futuro de la inteligencia artificial.
"Mi preocupación era que Sam decía una cosa a una persona y exactamente lo contrario a otra", dijo la ex CTO de OpenAI, Mira Murati, en un testimonio grabado reproducido en la corte, agregando que el CEO Sam Altman estaba "creando el caos" dentro de la empresa. Su testimonio añade peso a las alegaciones de Musk de que el liderazgo de la empresa ha sido engañoso.
El juicio se centra en la afirmación de Musk de que fue engañado para proporcionar 38 millones de dólares en donaciones iniciales a una organización sin fines de lucro, solo para que esta se convirtiera en una empresa con fines de lucro valorada ahora en más de 850.000 millones de dólares y fuertemente respaldada por la inversión de 13.000 millones de dólares de Microsoft. Nadella, el cofundador de OpenAI Ilya Sutskever y el CEO Sam Altman están programados para testificar, y se espera que sus declaraciones aclaren la controvertida transición de la empresa de un laboratorio de investigación idealista a una potencia comercial.
Un veredicto contra OpenAI podría alterar radicalmente el panorama competitivo de la IA, deshaciendo potencialmente la profunda integración de Microsoft y obstaculizando al líder del mercado mientras rivales como Google, Anthropic y la propia xAI de Musk ganan terreno. El caso pone en riesgo la participación de Microsoft, valorada en unos 228.000 millones de dólares, y cuestiona la estabilidad de todo el ecosistema de inversión en IA.
Una figura clave es Ilya Sutskever, el antiguo científico jefe de OpenAI que es visto como una figura ambigua en el conflicto. En 2023, Sutskever lideró una revuelta en la junta directiva que destituyó brevemente a Altman como director ejecutivo, solo para revertir el curso días después y exigir su regreso. Desde entonces ha dejado OpenAI para lanzar su propio laboratorio centrado en los riesgos de la IA a largo plazo, un tema que los abogados de Musk han enfatizado para argumentar que OpenAI abandonó la seguridad por el beneficio. De qué lado se ponga Sutskever en el estrado podría dar un peso significativo tanto a la narrativa de Musk sobre el abuso de confianza como a la defensa de Altman sobre la evolución necesaria.
El momento más esperado será cuando Sam Altman suba al estrado. Las preguntas sobre su franqueza y estilo de liderazgo le han seguido durante años y son centrales en el caso de Musk. Altman ha declarado que se alegra de que el caso vaya a juicio para poder "explicar todo esto al mundo". Su capacidad para resistir el contrainterrogatorio y presentar una narrativa convincente al jurado será crucial. El jurado debe decidir si Altman y OpenAI son civilmente responsables de incumplir obligaciones con Musk, y la jueza Yvonne Gonzalez Rogers determinará finalmente cualquier posible compensación. Aunque Musk ha pedido la destitución de Altman y la vuelta al estatus de organización sin fines de lucro, el resultado final sigue siendo incierto.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.